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Martes 25/06

Respetá los tiempos de tu hijo y aprendé cómo estimularlo

Muchas veces escuchamos los avances imparables de otros chicos… que no concuerdan para nada con la evolución del nuestro. Cambiá la mirada para que el paso lento de tu hijo no te angustie.

 
El secreto es no comparar a tu hijo con los demás.  Foto: Corbis

Después del nacimiento de un bebé, vienen una serie de hitos en su vida. Así es como se espera que empiece a sonreír, a decir su primer "ajó", a tirar los brazos a las caras conocidas, a dejar definitivamente los pañales… y una lista interminable. La ansiedad del entorno comienza a ir en aumento para que su evolución continúe sin pausa, pero mientras algunos chicos se desarrollan más bien rápido y dentro de los parámetros socialmente esperables, otros lo hacen de un modo más lento. En este último caso es cuando aparecen las tan temidas comparaciones, o con los hijos de otros o con los hermanos. Entonces, el deseo y la ansiedad por que ese niño comience a caminar o por que comience a hablar, entre otros pasos que se espera que lleve a cabo, se transforman en presión. Esto no sólo no ayuda a los más chicos, sino que modifica la atención de sus padres sobre ellos. Se empieza a creer que todos los chicos de la misma edad crecen igual, en vez de disminuir la prisa de los adultos y poder conectar con los propios tiempos que va marcando cada chico. Apurarlos no es una opción asertiva. Observarlos, respetarlos y acompañarlos es una alternativa mucho mejor.

Seres únicos

"Cada hijo trae consigo algo diferente al resto y sus padres lo deberán descubrir durante su evolución: es una tarea de ellos conocer las características de este nuevo ser. El bebé ya envía señales desde que nace y es su mamá, la mayoría de las veces, quien empieza a decodificarlas perceptivamente. Así comprende que tiene hambre, sueño o quiere estar en brazos. Esa atención no debería perderse en la sucesión de los meses y los años posteriores. Es una comunicación muy valiosa porque son los mensajes que los hijos mandan para que podamos entenderlos y conocerlos como únicos e individuales en sus propios procesos", cuenta Beatriz Saal, con treinta años de experiencia como creadora y directora general de Planeta Juegos.

Es importante recordar que cada chico debe tener un pediatra de cabecera que vaya siguiendo y supervisando su crecimiento. De esta manera, será el profesional quien evalúe su desarrollo teniendo en cuenta que todo suceda normalmente, lo cual no significa que lo haga rápido, sino dentro de los márgenes médicos estipulados.

"Este tema es una inquietud frecuente entre los padres, y genera temor. El crecimiento es algo simple pero a la vez complejo de entender. Cada período presenta su peculiaridad y tiene su propio ritmo. Pero más que preocuparse hay que ocuparse. Por eso es importante elegir un buen médico desde el nacimiento y que los padres puedan concurrir al consultorio con periodicidad para lograr un correcto seguimiento y, en el caso de que exista una anomalía, notarla", dice el médico psiquiatra y psicoanalista Fabián Molina, quien además insta a los padres a cambiar el foco sobre sus hijos: "Una de las situaciones que se asocia con la falta de desarrollo a término es la demanda parental. Muchos padres depositan un terrible deseo y fantasía que causa una sobrexigencia en los más chicos, quienes aún no están preparados para determinadas cosas. El cuerpo, especialmente el cerebro, tiene un desarrollo en etapas que están determinadas por la genética y aprendidas luego de nacer. Si se quiere acelerar este reloj, se pagan consecuencias como la falta de desarrollo de otras habilidades. Siempre se debe procurar brindar un ambiente estimulador, un ambiente sano que atraiga al niño a la investigación y el descubrimiento. También hay que premiar los aciertos y explicar los errores", dice el especialista.

Un enfoque más feliz

La licenciada Saal está convencida de que los papás deben cambiar las afirmaciones por preguntas para poder explicarse ellos mismos ciertas cosas. "Cuando se imponga el ‘mi nene ya tendría que caminar’, debemos sobreponer el ‘¿está en condiciones de hacerlo?’. Pocos se preguntan: ‘¿qué trae mi hijo propiamente suyo?’, y al no hacerlo es cuando comienzan a colarse nuestros propios deseos de cómo queremos que sea ese niño", reflexiona Saal. "Los padres se preocupan si ven que otros van más rápido que el propio; la tendencia es comparar, por eso nosotros trabajamos en la observación sobre cada uno. Al hacerlo, descubrimos, por ejemplo, que algunas veces muchos bebes o niños podrían hacer cosas que no hacen aún porque están pendientes de las miradas de sus padres y no se animan. Yo hago hincapié en la confianza, tan necesaria para acompañar los procesos, y en seguir las señales de cada uno".

Cada ser marca sus propios tiempos de aprendizaje y evolución. Esto rige para todos, tanto niños como adultos. E ir más rápido no siempre es ir mejor. Por eso es importante entrar en sintonía y ser pacientes, olvidando las experiencias ajenas y concentrándose en la propia.

¡Estimulalo bien!

Apoyá la crianza de tu hijo teniendo en cuenta estos ítems:

  • Llevalo con periodicidad al pediatra.
  • Buscale juegos acordes a su edad.
  • Ocupate de que su alimentación sea nutritiva y variada.
  • Asegurá su cuidado personal (limpieza, higiene y descanso).
  • Observá su comportamiento individual sin compararlo con el de otros.
  • No lo presiones.
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