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Sábado 01/06

Preparate para recibir los 35 con toda

Anticipate a la crisis de la mitad de la vida, trabajando desde ahora en sus posibles disparadores. Las cosas que no podés dejar de hacer antes de soplar las 40 velitas.

 
¡Que los 35 no te depriman!.  Foto: Archivo

Por Verónica Salatino

Algunas empiezan a sufrir desde los 35, otras cuando tienen enfrente la torta con las 40 velas encendidas, otras caen unos años más tarde; pero, antes o después, la mayoría de las mujeres –y los hombres, claro– pasamos por la temida crisis de la mitad de la vida.

Por suerte para nosotras, la experiencia de las otras puede jugarnos a favor para anticiparnos y hacerle ¡ole! a la crisis. Dicen que al que madruga, Dios lo ayuda, así que será hora de adelantarnos y llegar a los 40 sin nada que reprocharnos.

Según los especialistas (léase: los psicólogos que nos escuchan a diario), hay cuatro grandes focos de preocupaciones para las mujeres que están llegando a esta edad: la maternidad, tengamos o no hijos; el campo profesional o vocacional; el vincular-amoroso (tengamos o no pareja), y el estético. "De aquí parten los motivos generadores de traumas, de los que se desprenden inconformidades, sobreexigencias y frustraciones", afirma Fernando Rubano, psicólogo de parejas y adultos. ¡Sí, frustraciones! Leíste bien. Así que manos a la obra, para no sumar peso extra a nuestra vidas.

Maternidad

Si todavía no sos madre y querés serlo: a los 35, muchas mujeres que por diversos motivos todavía no concretaron sus deseos de convertirse en madres comienzan a frustrarse. La ciencia indica (y los ginecólogos se encargan de recordárnoslo cada vez que los visitamos en el consultorio, ¡como si nosotras no nos acordáramos solitas!) que a esta edad la fertilidad femenina desciende de manera vertiginosa y, si bien todavía tenemos chances de quedar embarazadas, no son las mismas que algunos años atrás. ¡No podés levantarte cada día pensando en lo que no fue y no sabés si será! Cualquiera sea el motivo por el cual no tenés hijos (no tenés pareja, tu marido aún no se decide, él no quiere o estás intentando y no podés), empezá ya mismo a buscar el camino alternativo; ese que hará que si el que estás transitando ahora no desemboca en el lugar que vos deseabas o esperabas, no te quedes sin nada más que dolor y desilusión. Son muchas las cosas que podés hacer. Congelar tus óvulos es una de ellas. De esta manera podrás respirar tranquila cada mañana, sabiendo que, cuando llegue el momento, el hombre indicado o la decisión firme, ahí estarán ellos, jóvenes aún, sin importar si vos ya pasaste la barrera de los 40, esperándote para ayudarte a ser madre. Si no querés o no podés congelar tus óvulos, muchas mujeres se sienten aliviadas contemplando la adopción como vía. Si tu verdadero deseo es criar a un niño, no importa si éste salió de tu panza o no. Tenés que saber que el de la adopción es un camino largo, que requiere paciencia, pero está lleno de amor y satisfacciones al final.

Escuchá a tu corazón y, hagas lo que hagas, hay una sola cosa que no debés permitirte: dejar que pase el tiempo sin tomar una decisión. Evitá abrir los ojos un día y darte cuenta de que ya tenés 40 y tus metas todavía no fueron alcanzadas ni hay indicios de que vayas a cumplirlas.

Si ya sos madre: si rondás "esa" edad y ya te convertiste en mamá, ese mandato está cumplido. ¡Pfff, uno menos! Probablemente tus problemas pasen por otro lado: los chicos te demandan demasiado tiempo, dejaste tu vida de lado y sentís que se te pasan los mejores años de tu vida atada a tus pequeños. Al revés de lo que puede sucederles a las mujeres que todavía no tienen hijos, que se dedican todo el tiempo a ellas mismas (para viajar, desarrollar su vocación, pulir su imagen, estudiar...), tus días están totalmente abocados a tus hijos y tus deseos quedan a un lado. No vamos a recomendarte que patees el tablero, pero sí podés cambiar algunas cosas. Lo primero que debés modificar es tu actitud. Aceptar es la palabra clave. En toda elección hay cosas a las que renunciás para darle paso a otras. Sin embargo, no todo está perdido. Armá redes de colaboración para que el peso no recaiga sólo en vos, así podrás tener más tiempo para dedicarte a cosas que te gustan: ir al gimnasio, hacerte un masaje, estudiar algo o volver al trabajo. Si querés viajar, planificá una aventura con los chicos o convencé a tu suegra para que se los quede una semanita. ¡No te olvides que para ser una madre feliz primero debés ser una mujer feliz! Además, aunque creas otra cosa, debemos decirte que no: no sos imprescindible, ni siquiera para tus hijos. Si no te animás a dejarlos con la abuela mucho tiempo, probá de a poco. Empezá dejándolos dos días, después tres y así hasta que ellos y vos se acostumbren y puedas finalmente subirte a ese avión que te llevará al destino que siempre quisiste. Resignarte no es una opción. Sin caer en los extremos, es hora de darte los gustos. Tus hijos te lo agradecerán, ya que será, además, un lindo ejemplo para ellos.

Profesión

Acá sí: ¡pateá el tablero! Cualquiera sea tu situación, no hay excusas. Andá detrás de tu sueño. Ya sea que todavía no llegaste al puesto que querías, que nunca le diste rienda suelta a tu vocación o que te diste cuenta de que te equivocaste de rumbo, ¡estás a tiempo! No dejes que lleguen los 40 sin haber probado una pizca de aquello que tanto te motiva. ¿No sabés por dónde empezar? ¿Creés que ya estás grande para hacerlo? Entonces comenzá por vos, por convencerte de que si tenés el deseo y la convicción firme, todo es posible. Tal vez te cueste más que a los 20 –o tal vez no, ya que tu experiencia no será en vano–, pero si hay algo que los especialistas aseguran que no debe pasar es que vivas una vida que no te gusta. Animate. Acá también es importante tejer redes. Si lo que te apasiona precisa capacitación, hacete el tiempo y estudiá; si sólo precisa de creatividad, aprovechá esos ratos libres, aunque sea de los fines de semana, para darle forma a tu proyecto. Si lo que necesitás es simplemente un ascenso, un cambio de puesto o de empresa, hacé una investigación de campo, buscá la oportunidad (o generala), hacé una lista con tus pros y contras y dale para adelante. Llamá a tus contactos, contales de tus ganas de cambiar y pediles que te avisen si saben de algo. En la mayoría de los casos, esto funciona. La energía que emanás cuando tu mente, tu corazón y tu cuerpo van en la misma dirección es mágica y atrae aquello que deseás.

Amor

En materia de amores, no estás sola. No sientas que sos la única que anda con el corazón partido. Eso sí: si estás en una relación tóxica, que te hace infeliz, llegó el momento de dar un paso al costado. Que ni la edad ni el miedo a no encontrar a tu príncipe azul te detengan o te mantengan atada a un hombre que no te satisface. Sabelo: el hombre perfecto no existe y la pareja es trabajo, aceptar al otro tal como es y, si después de hacer todos tus esfuerzos por aceptarlo así, no sos feliz, entonces no es para vos. Duele, pero hay dolores que son precisos para poder encontrarnos y hallar eso que tanto queremos. Una vez más, tomá lápiz y papel y poné por escrito tus prioridades, qué te hace sentir bien y qué no, y fijate cómo da la balanza. Si estás sola, ¡tranquila! Para poder amar a otro, primero tenés que amarte a vos misma; y esto es así, no hay vueltas. Dicen los grandes maestros espirituales que cuando uno aprende a estar bien solo, recién ahí puede estar bien con los demás. Entonces, capitalizá este tiempo a tu favor. Usá cada día para conocerte más, para aprender de vos, para mimarte y amarte y vas a ver cómo sin que te des cuenta se produce el milagro. No lo olvides: todo puede cambiar en un segundo. Además, los 40 son los nuevos 30. ¡Disfrutalos!

Estética

A los 30 y largos la piel pierde tonicidad, las canas afloran aunque no queramos, las arrugas se encariñan con nuestro rostro y el talle S pasa a mejor vida (o al guardarropa de las nenas). Una vez más, aceptá tu cuerpo y tu edad tal como son. No pretendas pesar lo mismo que a los 20. Sé realista. Pero siempre hay mucho que podés hacer por vos. Pequeños recaudos diarios que te ayudarán a mantener la frescura y belleza:

  • Acostumbrate a quitarte el maquillaje todos los días. Hay productos que vienen con los tres pasos en uno: tonifican, limpian e hidratan. Buscalos y convertilos en tus mejores amigos.
  • Poné en el baño, al lado del cepillo de dientes, una crema hidratante de día y otra de noche. Te ayudarán a mejorar el aspecto de tu piel y a combatir las arrugas.
  • Si ya tenés algún que otro surco, sumá una crema antiage, pero acorde a tu edad y a la profundidad de tus arrugas. En el mercado hay incluso algunos productos diferenciados según tus años y el estado de tu contorno de ojos.
  • En el baño, a la vista, tené una crema hidratante corporal. Así, cada vez que salgas de la ducha te encremás de pies a cabeza, retenés la hidratación de tu piel, lográs que esté suave y luzca brillosa y saludable. El aspecto de tu piel puede sumarte o restarte años.
  • Caminá 30 minutos, al menos tres veces por semana. Pero caminá con ganas, no mirando vidrieras. Si no te gusta caminar, corré. Si no querés hacer eso, bailá, andá en bici, pero encontrá una actividad aeróbica que te mantenga activa y que te ayude no sólo a conservar tu peso y tu figura sino también a generar energía para sonreír a diario.
  • Con este combo mínimo y básico más una alimentación saludable y equilibrada, lograrás llegar a los 40 en tu mejor estado. Por supuesto, en el mercado hay muchas otras opciones para sumarte belleza, pero recordá que cuanto más natural seas, más te gustarás al mirarte al espejo (y más le gustarás a los demás).
  • Palabra de experto

    Por Lic. Fernando Rubano
    Si bien es cierto que nuestra sociedad pone en venta los mecanismos de presión para ser una "Mujer Fantástica", hay mujeres que se compran todos los boletos. Los efectos son ansiedad y obsesión, y estos golpean fuerte. Hay algo que la sobreexigencia asegura y esto es la insatisfacción, con sus complicaciones severas: detenerse en la falta es deteriorante y agotador; y a esto se le suma la ausencia de alegrías.
    Hay que detenerse un poco, y aprender a soltar. Para tomar cosas nuevas se deben dejar otras. Hay renuncias que son necesarias para crecer, para liberarse. Los miedos son los enemigos, así que atrevete a atravesar el dolor y no quedarte en el sufrimiento. Es magnífico sacarse peso inútil. El coraje y el cambio son grandes aliados.

    Asesoró: Lic. Fernando Rubano, psicólogo de parejas y adultos.

     
     
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