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Domingo 31/03

¿Te gustan las semillas? Incorporalas a tus comidas

Porque no sabemos cómo comerlas, desconocemos sus beneficios o nunca las probamos, no forman parte de nuestra dieta, pero sirven para mejorar el funcionamiento del cuerpo. Animate a incluirlas en las comidas.

 
Sumá las semillas a tus comidas de todos los días.  Foto: Benjamín Furland

A simple vista, las semillas son pequeñas e insignificantes, pero poseen nutrientes esenciales y muy efectivos para combatir enfermedades y mejorar el funcionamiento de algunos órganos.

De hecho, estos minúsculos complejos vitamínicos son muy usados en tratamientos médicos para bajar el colesterol y los triglicéridos, así como para la prevención de enfermedades crónicas cardiovasculares o tumores.

Entre sus múltiples beneficios, las semillas tienen poca grasa saturada y son portadoras de proteínas de alto valor biológico. Eso sí, como todo en la vida, hay que saber medirse porque tienen muchas calorías.

Lino

Es de las más completas por sus múltiples nutrientes. Tiene forma ovalada y color marrón oscuro. Gran fuente de fibra, ácidos grasos, Omega 3, vitaminas del complejo B, zinc y fósforo. Los médicos lo recomiendan para regular el tránsito intestinal y los procesos digestivos, gracias a la cantidad de fibra que aporta. Los Omega 3 se destacan porque son antioxidantes, contribuyen a bajar el colesterol en sangre y a prevenir riesgos de enfermedades o ataques cardiovasculares. Muchos profesionales incorporan el uso de la semilla de lino para la prevención del cáncer de mama, debido a que los antioxidantes ayudan a que no se formen tumores.

Sésamo

Por su gran sabor, es de las más usadas. Aporta aminoácidos esenciales, altos niveles de vitamina E, B1, B2 y zinc. Como tiene mucho hierro, combate la anemia. Ayuda a los problemas en las articulaciones porque contiene calcio. Las grasas poliinsaturadas y los fitoesteroles constituyen una gran parte del sésamo y son los que reducen el colesterol.

Chía

Es la fuente vegetal con la más alta concentración de Omega 3, ayuda a prevenir enfermedades cardíacas, reduce el colesterol y mejora el sistema inmunológico. Cuenta con antioxidantes naturales, proteínas y vitaminas del grupo B. También tiene minerales como el magnesio y el hierro. Una sola semilla aporta de 6 a 10 veces más calcio que la leche. Al no tener gluten, es apta para los celíacos.

Girasol

Son una gran fuente vitamínica, por lo que las eligen mucho los deportistas, ya que aportan el magnesio y potasio suficientes para evitar lesiones. El girasol es muy rico en vitamina E, factor que protege la piel, es antioxidante y bueno para la fertilidad.

Amapola

Las pequeñas semillas de amapola, muy usadas en panes o productos de panadería, son ricas en todo tipo de minerales: hierro, calcio, zinc, magnesio, fósforo y potasio, además de las vitaminas E y C. Muchos laboratorios la usan para hacer remedios expectorantes, ya que es muy buena para descongestionar los bronquios y también tiene efectos relajantes.

Cómo comerlas

Para una mejor absorción de sus nutrientes, se debe comer las semillas ya trituradas. Lo mejor es molerlas unos instantes antes de consumirlas, porque si se las guarda molidas se corre el riesgo de que sus aceites esenciales se alteren u oxiden. La ración recomendada por día es de 2 cucharaditas. Para incorporarlas a los yogures, las ensaladas de frutas o licuados, es mejor hidratarlas un día antes. De ese modo, la digestión será más fácil. También se puede mezclar semillas molidas con sal o queso rallado para aderezar cualquier plato. Otra buena manera de incorporarlas es mezclarlas con queso untable. Se las puede incluir en un caldo o en ensaladas. Las personas que sufren de divertículos deben tener especial cuidado al comer semillas y nunca hacerlo sin molerlas previamente.

 
 
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