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Viernes 15/03

Escapada cubana: platos típicos de la isla

Un recorrido por los gustos y la música de este país tan particular, donde abundan el son, los mojitos y la mixtura de sabores

 
Un clásico paladar cubano en Trinidad.  Foto: Gentileza JL
Por Jazmín López Joaquim


En todos los bares y restaurantes cubanos hay siempre una banda tocando música originaria. La salsa y el jazz abundan por todas partes. La calidez y la simpatía de los cubanos se refleja en la preparación de los platos: es comida casera y sabrosa, como si la prepararan nuestras abuelas.

Sus platos son a base de carne, cerdo, pollo y pescado con guarniciones de arroz, legumbres y vegetales. No hay muchos restaurantes para ir a comer, pero la propuesta se amplía con lo que ellos llaman los "paladares", casas de familia que invitan a los turistas a degustar la comida típica cubana. Un detalle: los paladares en La Habana suelen ser más caros que los restaurantes ya que cada plato ronda entre los 12 y 14 cuc (peso convertible cubano que equivaldría a 10 y 12 euros aproximadamente). En los restaurantes se pueden conseguir precios más económicos y dos personas pueden almorzar por 15 cuc y cenar por 20 cuc.

El menú es concreto: alguna carne sazonada acompañada de guarniciones. Los "moros y cristianos" (los porotos negros y arroz blanco) y las "viandas fritas" (pueden ser papas o plátanos fritos) es una de las combinaciones más tradicionales. Como entradas, se sirven platos de verdura con repollo, lechuga, remolacha, chauchas, zanahoria, choclo y tomate, o bien, platos de frutas con guayaba, mango, ananá, banana, pomelo y naranja. Los mariscos y las langostas abundan. Preparan cazuelas de mariscos y presentan la langosta con vegetales y viandas fritas. En algunos restaurantes, se puede encontrar pizza, pastas y hamburguesas.

En La Habana, los bares y restaurantes de la calle Obispo o los de la calle Mercaderes son ideales para almorzar o cenar tras largas caminatas por el centro histórico. Pero hay tres lugares imperdibles: La Floridita, ubicado en una de las esquinas de la calle Obispo y a una cuadra del Parque Central, para tomarse un daiquiri en compañía de la estatua de Ernest Hemingway; La Bodeguita del Medio, en la calle Empedrado a un par de cuadras de la Plaza de la Catedral, para saborear unos mojitos cubanos con yerba buena, ron, azúcar, agua y limón mientras se observa la cantidad de personalidades que pasaron por allí; y el Café París en la calle Obispo, cuya banda de música es sublime.

 
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Cuba es ron, habanos y salsa. En cuanto a las bebidas, la mayoría son a base de ron. Los mojitos son un clásico, y rondan los 3 y 5 cuc, las cervezas Cristal o Bukanero y las bebidas sin alcohol entre 1 y 2 cuc, dependiendo del lugar en que se compren. Un dato: el daiquiri es de limón. Y para los dulceros: hay carritos por la calle que vende churros, "cocadas" (bolas de coco bañadas en caramelo), copos de azúcar o helados a base de coco y paletas. Hay una única heladería Coppelia con tres gustos: choclate, frutilla y vainilla.

Por el interior cubano

Con sus rústicos adoquines, sus casas coloridas y sus iglesias pintorescas, Trinidad fue la tercera villa fundada por España en 1514. Esta ciudad concentra las tradiciones y la cultura cubana en su máxima expresión. Todas las tardes y las noches la gente se reúne en La Casa de la Música, ubicada en la plaza del centro histórico, para tomar mojitos, daiquiris y ron con coca, y bailar al compás de diferentes bandas cubanas. En el Palenque de los Congos Reales o en La Casa de la Trova, a pocos metros una de la otra, se puede también disfrutar de la música cubana y sus tragos típicos.

Además, Trinidad se adueñó de una bebida muy particular: la "canchánchara", que se prepara con aguardiente, miel, limón, hielo y agua, y se puede probar en el lugar que lleva su nombre, a un par de cuadras del centro histórico. Es un imperdible. Un dato: hay que degustar también el jugo de caña de azúcar recién exprimida con ron.

En sus casas, los cubanos tienen gallinas, plantas frutales y cultivan vegetales. Para el desayuno, preparan café con leche, jugos recién exprimidos, platos de frutas, por lo general, de mango, guayaba y ananá, tostadas con dulces caseros, en especial, el de guayaba, quesos y fiambres, omelettes o huevos revueltos y galletas a base de vainilla.

Para almorzar o cenar, los cubanos ofrecen llevar a los turistas a los famosos paladares, que a diferencia de la capital son baratos. Se suele escuchar por la calle la misma invitación una y otra vez: "Tenemos pollo, pescado, cerdo, carne de res acompañado con arroz, viandas fritas y vegetales todo a 6 cuc y langosta por 8 cuc". Y siempre hay gente tocando instrumentos. En Cuba, se respira música.

 
 
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