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Viernes 18/01

Taller de coctelería: aprendé a preparar tragos en casa

En Dill & Drinks, tres horas de historias, anécdotas y aprendizaje, de la labia de Juan Sebastián Ruiz; una clase para hacer: mojito, bloody Mary, negroni, pisco sour y mucho más

 
Foto: Nicolás Amendola
Por Dolores Moreno


La cita es a las 8 en pleno Microcentro. La idea, aprender a preparar unos cuantos tragos, que todos conocemos pero que apenas sabemos hacer a ojo y que nunca quedan como los sirven en el bar. En una barra preparada para sumergirnos en el mundo de la coctelería, Juan Sebastián Ruiz arranca con lo que serán tres horas de historias, tragos y aprendizaje. Es que cada uno de esos clásicos, llámense: Martini, Negroni, Bloody Mary, Daikiri... tienen su fecha de nacimiento, su país de origen y su toque para salir con el sabor ideal.

Ruiz hace 14 años que está en el rubro, y hace unos cuantos meses que se sumó a la propuesta de este taller en Dill & Drinks. Unas 200 botellas funcionan como fondo de pantalla de la clase magistral que está por comenzar. El santafecino relata de manera simpática cuáles son los tipos de bebidas que existen, hace un repaso por la definición de bebidas fermentadas, destiladas, vermouths, bitters, licores e insumos. "Todos los tragos tienen alguno o muchos de estos ingredientes, es importante conocer su función, su graduación alcohólica y sus características", explica.

Los alumnos toman nota, preguntan, se ríen. La tarde/noche va pasando entre hieleras, mezcladores, coladores y distintos tipos de copas. La primera gran incógnita aparece: "¿Qué es un cóctel?". El término desglosado quiere decir "cola de gallo", y los mitos alrededor de sus orígenes son tantos como es posible que sean. Según Ruiz, la primera vez que aparece escrita la palabra es el 13 de mayo de 1806 en un diario de Nueva York, en donde el editor se refería a una bebida estimulante compuesta por azúcar, agua, bitter y aguardiente (casi casi un Old fashioned) y la definía como una excelente "poción".

Qué pasaba por ese entonces: el aguardiente, que ya era popular en Europa (Francia, Escocia, Irlanda) y no tanto en Estados Unidos, era bastante difícil de beber; hasta que... a un cantinero se le ocurrió hacer unas mezclas para convertirlo en algo un poco más "pasable". A fines de 1800, el cóctel se convirtió en un clásico. Aparecieron libros, empezaron a hacer agua carbonata, apareció la refrigeración y todo los demás para convertir a este gustito etílico en algo un poco más profesional. Desde ese tiempo a esta parte, el mundo de la coctelería se elevó y desparramó por el mundo con mucha ductilidad. Ahora, es impensable concebir la vida sin los tragos.

La clase en fotos

 
Foto 1 de 10

Esta clase también tiene un poco de práctica. Entre historia e historia, los participantes son barman por una noche. De derecha a izquierda, uno de los aprendices se para del otro lado de la barra y arranca con la confección de un Old fashioned, Ruiz supervisa. Rodeados de mezcladores, alcoholes varios y azúcar, nos enteramos que un joyero alemán casi sin darse cuenta inventó el agua tónica, al incorporar quinina a su agua carbonatada. Y que esta bebida sumada al gin y a los soldados en plena guerra, le dan vida al riquísimo Gin Tonic.

Cada una de las infusiones es catada por los presentes, el bar está cerrado. Y así conocemos cómo fue que el Conde Negroni apodó y cambió al trago Americano y nos enteramos de que el mojito surge por la fusión de un ejemplar estadounidense con el ron cubano, cuando ambos países estaban en buenos terminos. Y entre leyendas, cada uno de los participantes se aproxima a la barra, usa el mezclador (a uno se le escapa el líquido en uno de los intentos), aprende de medidas, y de cómo hay que picar el hielo. Los cócteles salen de manos de inexpertos como si desde hace tiempo supieran del tema. Todos prueban los brebajes, mientras comen unos tentempiés preparados para la ocasión.

La velada está terminando pero todos están ansiosos por seguir aprendiendo. "¿Quieren hacer uno más?", pregunta Juanse. Y ahí midiendo un poco los gustos de cada uno, hace un gran ponche para brindar con chupitos. En esas casi tres horas, por suerte, hay agua, porque más de 10 cócteles fueron ingeridos por los paladares de quienes se animaron a probar esta experiencia etílica y de aprendizaje. ¿Vos, te animás?

¿Cuándo es la próxima clase? el lunes 21, a las 20. ¿Dónde? Dill & Drinks, San Martín 968 / Tel: 4515-0675.

De yapa, dos recetas

Mojito

 

Apple Martini

 

Mirá el video y aprendé a preparar un Negroni

 
 
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