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Miércoles 05/12

¿Qué hacer si tu perro sufre una ACV?

Al igual que los humanos, las mascotas del hogar pueden sufrir un accidente cerebrovascular, aunque con algunas diferencias fundamentales; te lo contamos en esta nota.

 
Foto: Archivo

Conocida como ACV (por accidente cerebrovascular), es una patología que pueden sufrir tanto los hombres como los animales, sólo que las mascotas se recuperan más rápidamente y (casi) solas.

"Los ACV son trastornos relativamente frecuentes en perros y gatos, y pueden ser isquémicos o hemorrágicos. En los primeros se produce una disminución del aporte sanguíneo y un infarto cerebral, y en los segundos se produce una hemorragia cerebral", explica el doctor Fernando Pellegrino, docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires y especialista en neurología.

¿Cómo reconocerlo? La realidad es que los signos son muy diversos y dependen del lugar del cerebro en el que se produzca el accidente, pero entre los más comunes se encuentranlas convulsiones, la de-sorientación, la torsión de cabeza, la pérdida de conocimiento, la incordinación motora y la pérdida del equilibrio. "Cualquier signo cerebral que se estabiliza en el tiempo y que tiende a mejorar con los días es signo de ACV", dice Pellegrino. Y hete aquí la buena noticia: se estabiliza y mejora en cuestión de días.

Ahora bien, estos signos -que pueden aparecer de un segundo a otro, según se trate de un ACV agudo o subagudo- sólo son indicadores de que puede existir un problema neurológico, pero no de sus causas. "Generalmente las lesiones son focales, es decir que se afecta sólo una pequeña parte del cerebro, por lo que los signos son asimétricos y la lesión se ve reflejada en una parte del cuerpo y no en todas", dice el especialista.

Otra de las características importantes de los ACV en los animales es que tienen un inicio y una progresión; es decir que se producen y siguen su evolución hasta la recuperación (no se estancan). Sin embargo, cuando son hemorrágicos la situación puede ser diferente y no llegar a recuperarse. Incluso, pueden empeorar hasta la muerte, aunque esto es raro; la mayoría de los ACV son isquémicos.

Conocer el origen

¿Te enternece la dulce mirada de tu perrito cuando estás comiendo y le compartís de tu plato? Consejo: mirá para otro lado, porque ese gesto que realizás con amor y generosidad puede ser muy perjudicial para tu mascota. Entre las causas más comunes por las que se puede producir un accidente cerebrovascular se encuentran el aumento del colesterol y de los triglicéridos. Por eso es fundamental que los perros de más de cinco años se hagan chequeos periódicos. Una vez detectada la causa del accidente, llegará la hora del tratamiento que, además de atacar el origen (bajar el colesterol, por ejemplo, si ésa fuera la causa) incluirá vasodilatadores cerebrales y antioxidantes. "A veces les quedan secuelas, pero en general se recuperan muy bien. La gran diferencia entre los perros y las personas es que se recuperan mejor y más rápido", aclara Pellegrino.Y profundiza:" Si se produce un ACV, hay que saber que es sólo la punta del iceberg, porque luego hay que ir a fondo con su causa, ya que si no se trata correctamente, es muy posible que vuelva a tener otro episodio".

 
 
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