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Martes 04/12

"Les transmito a mis hijas el amor por los animales"

Acaba de cumplir 32 años y lleva 20 como modelo; Nicola Neumann empezó a los 12 y eso hace que sea la persona indicada para hablarnos sobre la importancia del trabajo en la vida de la mujer y cómo ir sumando otros roles fundamentales como ser madre y esposa, hoy su prioridad absoluta

 
Foto: Inés Auquer
Por Verónica Rubí


Cómo es tu presente, en el que seguís muy activa con tu carrera a través de la agencia Chekka, pero a la vez ya tenés dos hijas y una vida familiar que te requieren?
La clave es lograr un equilibrio entre el trabajo y la familia. Está bueno tener una profesión en la que puedo manejar más o menos los horarios, porque la prioridad es la familia y trato de estar mucho con mis hijas y ocuparme de sus actividades. Si tengo que trabajar el día en que tienen equitación, pongo como condición terminar a las 4 de la tarde para llevarlas; o si tengo dos días de campañas seguidos, el día siguiente me lo dejo libre. Busco organizar mi tiempo y mi trabajo en relación a ellas. Trato de que no haya en mi agenda más de dos días completos y seguidos de trabajo. Indiana acaba de cumplir 4 y Allegra tiene menos de 2 años, son muy chiquitas. Yo siento que los primeros años van generando su personalidad, su seguridad, es fundamental que los padres estén en las cosas que tal vez uno piensa que son una pavada, como es el empezar a comer, darse un baño o ir al jardín, pero que para ellos son la gran cosa, entonces me parece muy importante estar presente. Y si no estoy yo, trato de que esté Fabián (Cubero, su marido, jugador de Vélez). Si alguno tiene que viajar, él por los partidos o yo por el trabajo, hacemos que no coincida para estar siempre uno de los dos en casa. Igual ya viajes de más de una noche fuera de casa no hago, no los tolero. El año pasado tuve que ir a Ecuador por cuatro días para una campaña y lo quise suspender dos semanas antes de salir, mi representante me quería matar así que cumplí, lo hice y no la pasé tan mal, pero prefiero no estar más de una noche fuera de casa. Priorizamos mucho a las gordas, somos padres medio culposos, nos costó volver a salir solos, nos daba culpa estar solos. Por ejemplo, vacaciones sin las nenas no se nos cruza por la cabeza, me pongo a llorar de sólo pensarlo, no lo disfruto y no me animo. Y eso nos pasa a los dos. Hay padres que lo hacen, nosotros no podemos, ¡pienso que me agarraría un ataque ya con el avión carreteando!

Y seguramente las salidas solos también cambiaron…
¡Ir al cine es como ir a Disney! Salimos fascinados, es "El" programa de la semana y, así y todo, no todas las semanas lo podemos cumplir, que era algo que nos habíamos propuesto, pero no lo logramos porque a veces Fabián concentró dos días y preferimos quedarnos en casa todos juntos. Pero bueno, vamos buscando el equilibrio para cumplir y estar bien con todos y en todos lados. Antes de tener hijos uno es el centro, es independiente y va y viene como quiere pero, a partir de que tenés hijos, dejás de ser el centro, todo pasa por tus chicos, estás en el último lugar de la lista.

¿Te imaginás sin trabajar?
¡No! La verdad es que me gusta y tengo una personalidad que lo necesita, no disfrutaría quedarme en casa todo el día. Si bien soy súper casera, diferente sería no trabajar, no podría hoy dedicarme a full al trabajo, pero tampoco abandonarlo. Me gusta tener responsabilidad, levantarme a determinada hora, cumplir obligaciones, tener algo para hacer. Me gusta también tener mi independencia con la plata. Yo trabajo desde que tengo 12 años, soy muy autosuficiente y muy independiente. Es más, hace seis años que estoy con Fabián y todavía me cuesta usar la extensión de su tarjeta. Es como que no me sale, mis cosas las pago con mi dinero, tengo ese impulso de la autosificiencia que hace que siempre pague mis cosas.

En esta edición tenemos notas relacionadas al mundo laboral actual y, sobre todo, a las mujeres que trabajan. Si alguien sabe de qué se trata trabajar y que a ese trabajo se le vayan sumando otros como ser esposa y madre, sos vos, Porque tu carrera estuvo ahí desde mucho antes que otras cosas que hayas hecho.
Yo crecí y me formé trabajando, empecé siendo una nena. Si bien en ese momento no lo tomaba como un trabajo porque me divertía, siempre fui muy aplicada y seria con las responsabilidades. Me gusta estar en todo, llegar temprano, ver el vestuario, ver la luz, no es que voy por la vida haciendo cualquier cosa y ya. Soy muy detallista y siempre fui así, desde chica. Y tuve una meta que me motivaba a trabajar: a los 9 años compraba tarjetas de Prode, porque mi sueño era tener una chacra adonde llevar a todos los animales abandonados. Cuando empecé con el modelaje, obviamente era consciente de que ganaba plata, más allá de que no me lo tomara como un trabajo, y mi objetivo era ahorrar para ese fin.

¿Cómo hacés para transmitirles esa cultura de trabajo y ahorro a tus hijas?
Los chicos maman y absorben todo lo que ven de sus padres. Mis hijas ven que salimos a trabajar, me preguntan a dónde voy y les cuento o les explico por qué un dia no puedo llevarlas al jardín. También saben que los fines de semana su papá no duerme en casa porque está en Vélez. Los chicos maman todo lo que ven en la casa. Y no sólo les inculcamos el valor por el trabajo, sino también por la naturaleza y los animales, para ellas es un súper plan ir a la chacra, hacer la recorrida de los caballos, buscar huevos en la granja. Y en casa les dan de comer a los peces, a los conejos, juegan con los perros y gatos que tenemos.

Aunque vivís en una casa grande, con parque y animales varios, ¿Seguís teniendo tu campo?
Sí. En realidad el campo lo tengo que mantener, porque tengo ahí todos los bichos que voy levantando. Treinta y pico de perros, caballos y hasta una granjita. Por ahí lo normal es que si vivís en departamento tengas un espacio verde para los fines de semana, y lo nuestro es raro porque salimos del espacio verde en el que vivimos todos los días para ir a otro espacio verde, pero más grande, los fines de semana. El campo es fundamental para tener todos los animales que tengo, si no sería imposible.

Entonces, el trabajo y el amor a los animales son dos valores muy instalados en esta familia…
Sí, como te dije, no podría dejar de trabajar, pero trato de equilibrar con la vida familiar, por lo menos hasta que Allegra sea más grande, porque Indiana por ahí entiende que te vas unas horas o un par de días por trabajo, pero a Ali es más chiquita, no sé si lo entiende tanto y me mata pensar que por ahí me está extrañando y nadie le pueda explicar bien qué pasa. Y más porque no contamos con abuelos que nos ayuden, ya que la familia de Fabi vive en Mar del Plata. Su mamá es la abuela a la que aman con locura, es la típica abuelaza que está dedicada a ellas, les cocina, les consiente todos los caprichos, las lleva a andar en bicicleta y cuando está ella en casa yo trabajo tranquila, porque sé que la están pasando genial y están bien cuidadas. Si pudiera dejarlas siempre con sus abuelos, sería un placer. Toda la familia de Fabián es bárbara, pero viven lejos. Ya cuando sean más grandes seguramente su mundo se ampliará, tendrán sus amigas, sus planes, pero por ahora tengo en claro que su vida gira en torno nuestro, sus padres. Un chico que crece con una buena estructura familiar, con padres que se quieren y se demuestran su amor, es sin dudas lo mejor.

Tu niñez fue distinta a la de tus hijas: te crió tu mamá sola, conociste a tu papá de grande, hoy estás distanciada de tu hermana, Geraldine. ¿cómo vivís eso?
Lamento que la reconciliación con mi hermana no haya durado, lo intentamos pero el vínculo no se pudo rescatar. Lamento que mis hijas no tengan relación con sus primos y tíos, porque cuando nos reconciliamos Indiana era chiquita y ahora no tiene registro de ellos, así que no vivió la separación en forma dolorosa, que fue siempre mi miedo. A uno le duele todo más cuando le duele a tus hijos, y yo sé que tengo a mis hijas rescatadas de eso, porque Indi no se acuerda y Ali no había nacido. Del lado de Fabián tienen primos y también a la hija de mi tío la consideran una prima, con mi tío nos vemos mucho. De hecho cuando hay alguna reunión familiar de parte de mi tío, mi hermana suele estar, nos saludamos, nuestros hijos juegan juntos, pero nada más. Sólo ocurre eso una o dos veces por año.

Cuando tus hijas crezcan, tendrás historias para contarles…
¡Para cuentos puedo escribir un libro! De hecho muchas amigas me dicen, en serio, que debería escribir un libro de mi vida, porque hay muchas cosas que nunca conté, pero que mis amigas las saben. Así que voy a tener muchas historias para contarles a mis hijas...

¿Seguís viendo a tu papá?
Sí, él vive en Austria, pero viene todos los años de visita, este año hicimos vacaciones juntos con su esposa y su hija de 10 años y posiblemente en diciembre venga otra vez porque muere por ver a sus nietas. Y a mí me encantaría ir más seguido, pero sigo siendo fóbica al avión, Fabián tiene sólo dos vacaciones por año y viajar con chicos tan lejos es un estrés. Cuando era chica no lo extrañaba, porque para mí era natural no tener un papá, él era alguien a quien no conocía, pero cuando lo conocí se me acomodaron muchas cosas. Siempre me enganché con tipos conflictivos y más grandes; a partir de conocer a mi papá y por esas experiencias negativas que prefería no repetir, entendí qué tipo de hombre quería a mi lado.

¿Y con tu mamá? ¿Tenés relación, la ves?
Sí, nos vemos, comparte momentos con las nenas, pero con ella no da -por ejemplo- que se queden a dormir, tienen un vínculo distinto. No es lo mismo que con la mamá de Fabián, que es una abuelaza.

Siempre hay un favoritismo de abuelos...
Tiene que ver con la calidad de la presencia.

¿Qué cosas rescatás de tu infancia para repetir y cuáles para tratar de evitar?
Tengo un poco y un poco. Nosotros pasábamos mucho tiempo en el campo y esa conexión con la naturaleza, andar a caballo y pasar mucho tiempo en el verde es una de las cosas que valoro y trato de transmitirle a ellas. Las ausencias que yo pude sentir trato de que no las sientan. Mi mamá nos crió sola y estábamos mucho con ella, pero lo importante es la calidad del tiempo, no simplemente estar. Es como en la pareja, pueden dormir juntos pero uno de los dos sentirse solo… Creo que con los chicos también pasa lo mismo y es una cuestión de calidad, de lo que uno les brinda más que del tiempo o el estar. También me gusta darles una relación de contacto, el abrazo, el beso, eso es algo que yo no lo tuve y me encanta, y lo vivo a full con ellas. El deseo de ser mamá lo tuve siempre, porque crecí con una desunión familiar total que me hizo querer tener una familia, un núcleo familiar.

Si alguna de tus hijas quisiera trabajar desde tan chica, ¿qué harías?
Lo mío no fue traumático. Tuve suerte en algún punto en haber sido una chica muy centrada siempre, y en este trabajo eso es fundamental. Si no, es muy fácil confundirse en un montón de cosas, es una carrera tan banal, donde lo importante es la belleza y cuánto le chupás las medias al otro, que esas cosas no están buenas para un chico.

 
También la exigencia del cuerpo y el peso…
Yo eso no lo viví, pero sí, también está presente en mi profesión. A mí no me pasó porque nunca tuve problemas con mi peso. Empecé a trabajar a los 12 y hasta los 15 no pisé un gimnasio, dieta jamás hice, como sano por hábito. Personalmente me parece que no corresponde que un chico, por lo menos hasta los 18 años, trabaje. Más allá de que yo lo hice, fue una buena experiencia y no me arrepiento, a mí me fue muy natural y siempre fui muy centrada. Nunca me fui de temporada de Punta del Este con un mánager, a vivir con quince modelos ni ninguna de esas locuras, yo iba con mi mamá y mi hermana a una casa que alquilábamos, lo mío fue muy cuidado siempre, pero así y todo me parece que no me gustaría para nada que mis hijas trabajen antes de los 18 años. Para eso me estoy rompiendo el lomo, para que puedan estudiar y vivir su adolescencia y su infancia como tiene que ser. Y después, a los 18 decidirán.

Tu marido es jugador de fútbol y se da mucho en esa profesión que empiezan muy chicos, algunos abandonan el colegio… Lo bueno es que es un deporte, no es como ser modelo, hay valores, compañerismo, pero si tuviese un varón no me gustaría que deje el colegio por trabajar, sería muy exigente con eso.

¿Sentís que te falta un hijo varón?
Estaría bueno, siempre morí por tener mujeres y se me cumplió. Mi deseo de chica era tener tres hijos: dos nenas y un varón. Así que faltaría el varón para que se cumpla mi deseo…

Entonces sos una chica con suerte y perseverancia: soñaste la chacra y la tenés, soñaste hijas mujeres y las tenés.
Sí, un poco de ambas, es una cuestión de perseverancia para ayudar a la suerte. Cuando uno pone mucha energía en algo, empieza a cambiar todo y a llevarte a donde vos te estás proponiendo. Yo me mentalizo mucho con las cosas, las llevo a que pasen. Pero siempre hay un toque de suerte, como pasó conmigo que se dio el boom de la lolita cuando empecé, y eso me permitió ser exitosa en lo mío y no dejar de trabajar, porque yo nunca soñé con ser modelo ni famosa. Mi sueño era ser veterinaria, bióloga marina... Y el modelaje me permitió tener mi chacra, conocer a Fabián y formar mi familia. Siempre soñé con tener una familia, desde los 15 años quise tener un bebé, pero justamente como era muy centrada eso no sucedió hasta que llegó el hombre indicado a mi vida.

Pero antes de Fabián te casaste con otro hombre…
También soy muy perceptiva y eso ayuda ¡a no cometer ciertos errores! Los hijos los tuve con Fabián. Y si lo hubiese conocido a él a los 25, seguro que hubiese sido madre antes.

Hoy la maternidad es mucho más tardía, pero en alguien que empezó a trabajar a los 12 tal vez ciertos procesos se aceleran, ¿no?
Creo que lo que vivís te va llevando a todo lo que te pasa. En un momento nos miramos con Fabián y decidimos tener un bebé, no hubo ni que hablarlo, fue como algo que los dos sentíamos, nos lo dijimos y pasó. Era el momento, la persona, todo indicaba que tenía que ser ahí.

Estuvieron muy poco tiempo juntos antes de ser padres, ¿tuvieron crisis?
No, crisis jamás y es gracias a Fabián. Él es una persona que no se enrosca, que no se pone de mal humor, eso ayuda mucho. Yo sí, yo me enrosco y para que se me pase el mal humor tiene que pasar un período, y me tenés que pedir perdón y muchas otras cosas, y me quedo mucho más enroscada. Pero como él no, es como que nunca llega la crisis. Podemos tener una discusión pero en un momento me quedo peleando sola, así que listo, pasa de largo y sigue todo bien. Todo es mérito de él, porque es una persona muy fácil: es un padrazo, es súper compañero, no tengo mucho que reclamarle. Por ahí si discutimos es más por lo hinchas que somos las mujeres, por pavadas, que por cosas que sean realmente para reclamar. Celos entre los dos no hay, como padre no le puedo reclamar nada, porque si le pido que bañe a las nenas lo hace; si tuve dos días de trabajo intenso y le pido que vaya al supermercado él va, aunque haya entrenado o jugado un partido ese día; si estoy acostada y le pido que me haga unos masajitos en los pies, me los hace… es como muy predispuesto. Cuando vuelve de un partido en que perdieron, no vuelve de mal humor, procesa todo antes y una vez que llega a casa es todo felicidad, porque me ve a mí y a sus hijas. Tiene una personalidad muy copada y difícil de engancharse en un choque. Así que está buenísimo, porque yo soy más enroscada, súper ciclotímica, caprichosa, me empaco con algo y soy brava, y él por ahí se lleva a las nenas a dar una vuelta hasta que se me pase.

Ya hablamos de tu suerte para que se cumplan tus deseos, pero ¿qué pasa cuando las cosas no salen como querés?
Me cuesta un poco manejar la frustración, pero con los años fui entendiendo que muchas veces las cosas no se dan o no salen como esperabas, y fue para mejor. Eso me ayuda a transitar mejor la frustración. La vida me va demostrando que por algo no tenía que ser en ese momento o de esa forma como yo quería. Hoy sigo para adelante y me lo tomo con esa filosofía, pero antes me costaba mucho.

¿Te gusta cocinar?
Lo que más me copa de la casa es decorar, ordenar, comprar objetos y ver dónde los pongo. Cuando vivía sola o cuando vivimos con Fabi en México cocinaba mucho, ahora la verdad es que no tengo tiempo, no me da para cocinar. En México hasta amasaba las masas de tarta, lo esperaba a Fabi con entrada, plato y postre, porque tenía mucho tiempo disponible, casi no trabajaba y lo había acompañado a él. Hoy llevo a una nena a natación, a la otra a equitación, al jardín, trabajo, entreno todos los días, estoy a las corridas… Por ahí el fin de semana me copo con una tarta o un risotto, pero mi presencia diaria en la cocina bajó mucho. Sí me ocupo del menú de las nenas, de que no coman lo mismo dos veces al día, pero no lo cocino yo.

¿Entrenás todos los días?
Me hace bien y es algo fundamental para mi trabajo. Aunque si no fuera modelo no haría spinning los cinco días de la semana. Digamos que tres es mi cuota de placer y está bien, los otros dos son ¡exigencia laboral!

 
 
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