Revista Maru
 Último momento

 

Leer en

Nosotras

Jueves 08/11

¿Tendrías un romance en el trabajo?

Largas horas compartiendo tareas y espacios hacen, a veces, que aquel que hasta hace poco era un compañero del ámbito laboral se convierta en algo más ¿cómo manejarlo?

 
Foto: Archivo
Por Verónica Salatino



La convivencia forzada -porque, digámoslo desde el principio, de eso se trata al menos en el trabajo, ya que no elegimos a nuestros compañeros de tareas- puede generar reacciones y sentimientos variados. El rechazo, la bronca y hasta la intolerancia son algunos de ellos. Pero en el otro polo están los que encuentran amigos, hermanos de la vida y hasta amores de todo tipo y color: aventuras, noviazgos y matrimonios son moneda corriente entre las paredes de las oficinas.

Según la última encuesta realizada por Trabajando.com sobre este tema, un 63% de las personas consultadas tuvo o tendría un romance en su ámbito laboral. Claro que estos datos no siempre les caen simpáticos a los jefes. "En general, las empresas toman alguna postura o recaudo cuando se oficializan las relaciones. Hasta ese momento, corre el ‘ojos que no ven…’", dice Sol Zunino, gerenta de Empleos y People Care de ZonaJobs . "Hay empresas que tienen políticas más duras y no permiten que haya matrimonios o parejas estables trabajando, por lo que de casarse o convivir, deben decidir cuál de los dos habrá de renunciar", suma.

En tanto, para Pablo Molouny, gerente general de Trabajando.com, la prohibición de enamorarse en el trabajo es algo que, al menos, está demodé: "Yo creo que las políticas que limitan este tipo de relaciones son un inconveniente. Está comprobado que debido a la cantidad de tiempo que comparten los compañeros de trabajo, es muy común la generación de relaciones sentimentales y hasta casamientos".

Más allá de estas posturas extremistas, en el medio está el sentido común. Esto es: si te enamoraste de tu compañero de banco o de una persona de otro sector que nada tiene que ver con tu trabajo, ¡adelante! Ahora, si el romance se da con tu jefe, con tu empleado o con alguien cuya función es auditar tu desarrollo profesional, el tema puede ser más complicado e, incluso, poco ético.

Casi sin querer

Pasa. A esa misma persona a la que mirabas con ojos de amigo o compañero, un buen día la comenzás a mirar de una manera diferente. Es que la flecha de Cupido está siempre atenta y espera el momento justo para atravesar los corazones. Así, son varias las historias de personas que trabajaron juntas por meses o años sin que siquiera el otro se le cruzara como una posibilidad para algo más que compartir labores y, sin aviso previo, se convierte en el principal motivo de que las mariposas vuelvan a revolotear en la panza.

"Conocí a Pablo el 2 de mayo de 2007, cuando pasé a un sector nuevo en la empresa en la que trabajo. Yo me estaba separando y él también. Me sentaron al lado suyo y recién después de varios días comenzamos a hablar", relata Indiana. "Yo había empezado a salir nuevamente sola con mis amigas y cuando podía le decía a él que fuera a alguna que otra fiesta para distraerse. Así pasaron los meses. Un día, le conté que el fin de semana yo había ido al cine y él me dijo que no había hecho nada, entonces le dije que si quería podíamos ir juntos, que yo no tenía drama. Así lo hicimos y esa vez me contó toda su historia mientras cenábamos. La pasamos muy bien. Cuando me volví a casa, empezamos a mandarnos mensajes de texto fuertes y al otro día nos volvimos a ver y desde ahí no nos separamos más", continúa, al tiempo que aclara: "Habían transcurrido cinco meses desde que nos conocimos hasta que pasó algo entre nosotros. No quisimos decir nada en el trabajo y lo escondimos todo el tiempo que pudimos. Hoy seguimos trabajando juntos", finaliza, ya con dos bebés, Juan Pablo y Luciano Martín, producto de este amor.

Y tanto Zunino como Molouny están de acuerdo con esta postura: mantener la discreción hasta tanto ambas partes vean que la relación va en serio es lo mejor que puede hacerse por uno y por preservar el clima saludable en la oficina, ya que -es inevitable- cuando los compañeros y jefes se enteren, hablarán. Y mejor que hablen cuando uno está seguro y la pareja se haya consolidado a que lo hagan –y, en algunos casos, opinen e intenten meterse- al principio, cuando todo es muy nuevo y no hubo el tiempo suficiente para conocerse y elegirse a conciencia.

Pero no todas las historias tienen finales felices. Enzo conoció a una de sus exnovias en la empresa en la que trabajaba y recién cuatro años después, en medio de una asamblea por un paro de actividades, se puso de novio con ella. "La relación duró dos años y cuatro meses", recuerda Enzo. "Al principio trabajábamos en la misma empresa, pero en distintos sectores, hasta que un día quedamos en el mismo sector y con el escritorio uno enfrente del otro. Igual, eso no fue un problema para comenzar, aunque sí lo fue después de haber terminado. Eso fue difícil", suma. Y reflexiona: "Se puede mantener una relación y trabajar juntos, pero necesariamente hay que encontrar espacios propios".

Números reales

  • Según una encuesta realizada por Trabajando.com, entre más de dos mil personas, el 56% no está de acuerdo con los romances entre compañeros de trabajo, mientras el 44% lo aprueba.
  • Si bien un 37% afirmó no haber tenido una relación de este tipo ni que jamás la tendría, el 32% dijo que si bien no la tuvo aún, no le importaría tenerla. El 14% sí la tuvo, pero ya la terminó; y el 10% la tuvo de manera oculta. Por último, un 7% tiene hoy un romance reconocido en su oficina.
  • En tanto, en el portal Zonacitas.com, un 50% de las personas encuestadas aseguró que saldría con un compañero.
  • Donde se come...

    "La frase es totalmente aplicable para situaciones que tengan que ver con la informalidad sentimental. Quienes estén en una relación estable y deseen una aventura, no es recomendable que lo hagan en su ámbito de trabajo, porque tarde o temprano pagarán las consecuencias. Por otra parte, quienes estén libres y sientan que el amor llama a sus puertas, no deben dudar en intentar llevarlo adelante", dice Molouny.

    Así, el quid de la cuestión radica en la seriedad con la que se toman las cosas. Es que, lejos de ser el boliche de moda, el trabajo es un ámbito en el que saltar de relación en relación no es lo más recomendable. Verle el rostro a diario a la mujer o al hombre con el que tenés un affaire sin compromisos puede ser contraproducente (sobre todo si esta conducta se repite con varios compañeros y hay que soportar ser una más de la lista).

    Más allá de esto, como dice Zunino, que los sentimientos no pueden manejarse y aquello que un día comenzó como una aventura puede transformarse en algo serio (o al revés). "Cuando dos personas se atraen, no hay mucho por hacer. Creo que la versión más realista del dicho sería: sé prolijo donde se come, para que los conflictos de pareja no hagan del trabajo un martirio. Lo difícil de sostener es cuando la pareja no va bien, porque esto suele trasladarse al trabajo y en ese contexto hay que verse todos los días", concluye la gerenta de ZonaJobs.

     
     
    Más notas de Nosotras