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Miércoles 07/11

Pros y contras de las dietas proteicas

Muchos las buscan porque ayudan a descender de peso de manera rápida; aumentar su ingesta a diario puede traer algunos efectos adversos

Foto: Archivo
Por Verónica Salatino



A menos de dos meses de probarnos el traje de baño, los rollitos pasan a ser una preocupación casi diaria y el anhelo de las soluciones rápidas y efectivas se convierte en una obsesión. Por eso, muchos caen en las dietas proteicas e hiperproteicas, que debido a que se basan sólo en carnes magras, lácteos desgrasados, huevos y embutidos magros, aseguran saciedad y pérdida de peso rápido. Por lo general, en una dieta normal, las proteínas conforman un 15% del valor calórico total de la alimentación diaria. Este porcentaje aumenta a un 30% en el caso de las dietas proteicas y llega a casi un 100% en el caso de las hiperproteicas.

¿Qué dejan afuera estos regímenes? Carbohidratos, grasas saludables, frutas y vegetales. Por el contrario, las carnes rojas magras (lomo, nalga, peceto y cuadril, pechuga de pollo sin piel, pescados blancos, mariscos y huevos) son los alimentos más proteicos y, por ende, más recurrentes en estos planes.

Yin y yang

Una de las mayores ventajas de una alimentación proteica es que aporta abundantes fibras y limita la ingesta de glúcidos y grasas no saludables para el cuerpo. Esto, a diferencia de otras dietas, ayuda a sentir saciedad y, por ende, a comer menos, y adelgazar más y más rápido (al menos, al principio). Pero, del otro lado de la balanza, también hay ingredientes de peso. Por ejemplo, si la ingesta de proteínas sobrepasa la capacidad de los riñones de eliminar los compuestos tóxicos, puede derivar en problemas renales. Además, puede traer pérdida de calcio, aumentando así el riesgo de osteoporosis.

En las dietas hiperproteicas, en tanto, como el organismo recibe más proteínas de las que el cuerpo necesita, se produce un desequilibrio que puede ser riesgoso. Por eso, sólo hay que hacerlas bajo supervisión médica, por un espacio de tiempo muy reducido (tres días, por ejemplo) y como elemento de ayuda para el descenso rápido. Eso sí, como todo lo que baja luego tiende a subir -y si baja tan rápido, también sube así de rápido-, después viene el trabajo del mantenimiento. ¡Nada de dormirse en los laureles!

Por lo tanto, si vas a someterte a una dieta de este tipo, hacelo siempre guiado por un profesional que sepa indicarte las cantidades exactas y sepa decirte cuándo parar y cuándo comenzar a incorporar, de a poco, los alimentos que eliminaste.

Pros y contras

Efectos positivos:
  • Mayor saciedad
  • Eliminación de líquidos retenidos
  • Pérdida de volumen corporal con visible aspecto definido

  • Posibles efectos negativos:
  • Estreñimiento
  • Bajo rendimiento físico y mental
  • Aliento ácido y malestares en general
  • Efecto rebote en el peso corporal

  • ¿Para todos?

    Lo primero que aclaran las especialistas es que no todos se pueden someter a una dieta, palabra que generalmente se asocia al hecho de restringir el consumo de alimentos para mantener el peso corporal que queremos. Entonces, sólo alguien que ya tenía una alimentación equilibrada, con todos los nutrientes necesarios, puede someterse a un plan para adelgazar. Y, así y todo, hay algunas precauciones para tener en cuenta. Una de ellas es incorporar como mínimo tres litros de agua por día y consumir además algún sustituto de efecto laxante suave como la vaselina líquida, las semillas de lino remojadas o el agua de las ciruelas. Pero, antes que nada, hay que ir al médico y hacerse un análisis de sangre completo para identificar los posibles problemas y contraindicaciones que puedan aparecer luego. Si las condiciones están dadas, una dieta proteica se puede mantener por tiempo indefinido. En cambio, una hiperproteica, no. Sólo debe hacerse de manera esporádica y para adelgazar ese rollito de más que molesta. Es decir, si tenés un sobrepeso importante, olvidate de este tipo de regímenes y consultá con un nutricionista.

    Dieta hiperproteica

    Desayuno:
    Infusión con edulcorante: libre
    1 vaso de yogur bajo en grasas y azúcares, mezclado con 1 cucharada de vaselina líquida
    2 a 4 fetas de queso bajo en grasas (50 g)

    Almuerzo:
    Caldo desgrasado
    Porción doble de pollo o pescado (hasta 400 g) con doble queso fundido y ensalada de 2 tomates (aliño con limón y muy poca sal marina)
    Gelatina sin azúcar con 1/2 manzana verde
    Infusión con edulcorante

    Merienda:
    Infusión con edulcorante: libre
    1 vaso de yogur bajo en grasas y azúcares, mezclado con 1 cucharada de vaselina líquida
    2 a 4 fetas de jamón crudo o cocido

    Cena:
    Caldo desgrasado
    Omelette de 2 claras de huevo con 1 lata de atún al natural o 2 fetas de queso
    Ensalada de 1 zanahoria rallada (aliño con limón y muy poca sal marina)
    Gelatina sin azúcar y 1/2 manzana verde
    Infusión con edulcorante
    Importante: beber al menos tres litros de agua por día. Y realizar la dieta sólo por tres días, no por tiempo indefinido.

    Asesoraron: Patricia G. Robiano, Licenciada en nutrición y antropometrista; Lic. en nutrición María Emilia Mazzei y Dra. Ana Jufe, médica especialista en nutrición y directora del equipo libertador, tratamiento de obesidad y trastornos alimentarios.

     
     
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