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Domingo 04/11

Conocé los aromas que desprende la primavera

Si tu jardín está radiante y florido, los perfumes de las flores pueden sorprenderte e interpelarte sobre su procedencia: ¿vienen de un árbol, de una enredadera o de qué planta?

 
Por Clara Biloch

¿Quién no recuerda haber estado sentado alguna vez bajo una pérgola de glicinas con sus racimos cargados de flores? Esta enredadera vigorosa de crecimiento, cuyo nombre botánico es Wisteria sinensis, florece antes de dar sus hojas y lo hace con tal profusión que resulta imposible que pase inadvertida. Hay con flores blancas y también de color lila (recomiendo comprarlas en flor si se busca un color específico) y necesitan bastante espacio para crecer, ya sea sobre una pérgola, una pared, alambrado o rejas, teniendo en cuenta que sus troncos y ramas se van enredando y agarrando de cuanta cosa encuentren en su camino. Es mejor plantarlas donde se puedan podar y mantener controladas.

El tilo (Tilia europea) es un árbol valorado especialmente por sus flores, cuyo aroma anuncia la llegada del verano y durante las noche cálidas se intensifica. Si bien su crecimiento es lento, al principio suele transformarse en un árbol enorme.

De los jazmines trepadores, el jazmín azórico (Jasminum azoricum) es uno de mis preferidos por su floración prolongada y ese perfume tan fresco. Es ideal para plantar en pérgolas y paredes, crece rápidamente y su aspecto todo el año es bastante prolijo. También el jazmín de leche (Trachelospermum jasminoides) es muy noble, ya que crece tanto al sol como a la media sombra y con podas regulares se mantiene muy prolijo, florece en noviembre y su aroma es muy dulce.

Los jazmines chinos (Jasminum polianthum), cuyos pimpollos púrpuras se van tornando rosados y luego blancos a medida que se abren las flores, tienen un perfume intenso y muy dulce. Necesitan pleno sol para florecer bien y cuando terminan su floración conviene podarlos intensamente. Otra enredadera menos conocida, pero de un perfume increíble, es la Akebia quinata: las flores color púrpura violáceo tienen un aroma a uva especial, también florece una sola vez en la primavera y es ideal para hacer crecer en rejas y pérgolas. Más tarde empieza a sentirse el perfume de los azahares (las flores de los cítricos) en el aire; muchas veces estos arbolitos son usados como árboles de vereda -en este caso se plantan generalmente naranjos amargos-, que florecen en la primavera y dan sus frutos el invierno siguiente, doble recompensa. Es importante plantarlos al sol o a media sombra, pero en un suelo bastante ácido: mejorado con turba, pinocha y humus de lombriz.

EN LA HUERTA

Ya es tiempo de empezar a hacer los recambios de temporada y mejorar la tierra para nuevas siembras y plantaciones. Como el peligro de heladas pasó, se pueden plantar tomates, berenjenas y pimientos. Y sembrar directamente en el suelo: zucchinis, zapallitos, melones y pepinos. Una nueva etapa empieza con los cultivos que darán durante la temporada cosechas de frutos jugosos y abundantes.

APUNTES PARA EL JARDÍN DE ESTE MES

Con la primavera a pleno hay que tutorar las plantas que crecen vigorosamente; las herbáceas y anuales crecen y florecen, por lo tanto hay que seguir tutorándolas para que no se caigan por su propio peso. Regar más seguido, ya que con el calor en puerta y el ritmo sostenido de crecimiento, las plantas necesitan agua; pero cuidado, no hay que saturar el suelo.  Todavía hay tiempo para plantar los canteros nuevos con las novedades del vivero y completar esos baches que quedaron luego del invierno.

 
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Si hay una reina en el jardín, ésa es la magnolia. Este árbol majestuoso, lento de crecimiento pero de larga vida, da en la primavera unas flores enormes muy perfumadas que pueden sentirse desde lejos. Tiene hojas grandes y perennes. Le gustan los suelos ricos en materia orgánica y bien drenados. No le gusta el trasplante, así que conviene comprarlo envasado y esperar pacientemente a que crezca.

Caminando por ciertos barrios hay un perfume que recuerda al campo, es el de los paraísos (Melia azedarach). Este árbol a veces desvalorizado no sólo es de fácil cultivo (proporcionando una linda sombra en poco tiempo), sino que además sus flores violáceas dan un olor muy dulce. Puede ser que se encuentren especies viejas y maltratadas en las veredas, pero cuando se cuida bien controlando su crecimiento con podas correctamente hechas, es un árbol muy interesante. Sus frutos en invierno, si bien son muy atractivos, pueden ser tóxicos (dato que debe tomarse en cuenta en jardines con chicos).

Dejo para el final al rey de los perfumes: el jazmín de cabo (Gardenia augusta), el aroma de sus flores me recuerda a la Navidad y a las fiestas de fin de año. Es un arbusto que da trabajo, ya que le gustan demasiado los suelos ácidos. En mi casa, con todos mis cuidados no logro que prospere demasiado, dado que el agua contiene mucho sarro y no ayuda. Es sensible a ciertas plagas como la mosca blanca y la cochinilla, pero superados estos inconvenientes llega a transformarse en un arbusto espectacular y muy florífero.

EN EL BALCÓN

Tener un balcón con ricos aromas también es posible, muchas de las plantas mencionadas pueden crecer muy bien en macetas. Como siempre, la consigna será plantarlas en un envase de buen tamaño y haciendo hincapié en el sustrato que ellas necesitan, suelto, poroso y rico en materia orgánica. En el caso de plantas de suelos ácidos, incorporar una gran parte de turba en la mezcla. Las que mejor prosperan son: jazmín chino (Jasminum polianthum), jazmín de leche (Trachelospermum jasminoides) y jazmín azórico (Jasminum azoricum). Hay que tener en cuenta que, cuando se cultivan enredaderas en macetas, nunca alcanzarán el mismo desarrollo que en la tierra, debido al espacio limitado que tienen sus raíces para crecer. Aconsejo la dama de noche (Cestrum nocturnum), el jazmín de cabo (Gardenia augusta) y la olea fragans (Osmanthus fragans). Las rosas (Rosa sp) pueden crecer bien en macetas si se les proporciona bastante materia orgánica o fertilizante (ya sea líquido o aperdigonado) que necesitarán para florecer profusamente. Eso sí, deberán ser las más perfumadas si lo que queremos es sumar un valor agregado a la belleza de sus flores.

 
 
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