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Miércoles 12/09

¿Castro o no castro a mi mascota?

Es fundamental tanto para gatos como para perros, hembras y machos; por qué, qué previene, cuándo hacer la intervención y las consecuencias de no realizarla

 
Foto: Archivo

La castración es importante tanto en machos como en hembras del perro y del gato, para así evitar la procreación indeseada", explica el médico veterinario Juan Enrique Romero. Y continúa: "En el mundo hay más cantidad de animales domésticos de lo que somos capaces de atender tanto económica como afectivamente".

Aunque queramos evitarlo, lo mejor para la sociedad, pero sobre todo para nuestras propias mascotas, es castrarlos. ¿Cuándo? Antes del primer celo. Según Romero, tanto en la perra como en la gata, la castración temprana evita tumores mamarios en la adultez. "En un gato común el primer celo es entre los seis y los ocho meses. En perros, entre los seis y los once, según la raza", explica.

Pero no sólo podemos prevenir futuros problemas de salud: "La segunda cosa que evitamos en el caso de las gatas es el incordio que significa el celo para la convivencia, porque durante cuatro o cinco días maúlla de manera molesta y pone nervioso al dueño, que no sabe qué le pasa, cree que está enferma, se angustia", dice Romero.

En tanto, en el caso de los machos, la castración también es vital, ya que evita tumores prostáticos en los perros. En los gatos, por su parte, se evita que se conviertan en "gatos de afuera", con las posibilidades de contagio de diversas enfermedades. "Además, así evitamos que el gato haga marcaje, algo indeseable para cualquier dueño por el olor que involucra y porque puede arruinar cosas de la casa", suma el veterinario.

Sin contraindicaciones a la vista, la castración implica una intervención quirúrgica que debe ser realizada por un médico idóneo y habilitado. Y, si a tu mascota ya le pasó el primer celo -o incluso más de uno-, todavía estás a tiempo de castrarla. "Si bien cuando te alejás del primer celo, disminuye la posibilidad de evitar los tumores mamarios, de todos modos evitás las infecciones urinarias y disminuís la agresividad de la presencia de cualquier tumor", aclara Romero.

Si sentís culpa porque, al castrarla, le quitás a tu perra o gata el derecho de ser madre y desarrollar su instinto, sacate ese peso. "Nosotros les estamos depositando el instinto materno cultural. Ellos tienen el instinto maternal hormonal, que hace que las perras tengan falsa preñez.

No saben que no están en una jauría y actúan como les dice su genética.Por lo tanto, además, cuando castrás a una perra evitás esa falsa lactancia que aumenta la incidencia de infecciones mamarias", agrega el especialista. Y suma: "El 11% de las hembras castradas tienen incontinencia urinaria. Esto se soluciona con tratamiento y puede pasar un año después de la castración, pero es un mal menor en relación a lo que podría pasar sin castración". Si no tenés dinero para afrontar este tipo de cirugías, no desesperes. Tanto la Capital Federal como el Conurbano Bonaerense tienen centros de zoonosis, como el Instituto Pasteur, que debe brindar la opción de la castración gratuita. Pero además, hace un mes se firmó el decreto 1088 del Poder Ejecutivo que insta a todos a tener esta opción sin abonar un peso.

 
 
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