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Martes 28/08

Arboles y arbustos que brillan: cómo mantener el verde

La paleta de amarillos, rojizos y marrones que nos regala el otoño, o incluso las ramas desnudas en invierno, tienen su encanto; pero es muy agradable mantener un espacio realmente verde con especies perennes que nos recuerdan que la primavera y el verano siempre vuelven

 
Las coníferas forman fondos de follaje permanente, muy valorados en invierno. 

Mantener el jardín intacto y pleno (como se lo ve durante la primavera y el verano) en el invierno no me parece algo demasiado importante, ya que no hay nada mejor que ver el paso de las estaciones y su expresión a través de la naturaleza. Pero aunque es bueno ver el jardín cambiar, la presencia de ciertos árboles y arbustos perennes le dan ese sostén tan necesario, que forma parte de su estructura básica y permanente. Además hay otros arbustos y árboles que en climas benignos florecen tempranamente, alegrando los fríos días de agosto. Entonces, si incluimos algunos de ellos podremos contar con un jardín con atractivo invernal también.

Árboles para elegir

Si de árboles se trata, habrá que pensar, en primer lugar, si es conveniente que conserve sus hojas en el invierno y cuánta sombra dará al jardín (ya que los días son más cortos y las sombras más largas). Los árboles perennes son muy útiles para hacer barreras para el viento, para tapar vistas indeseables o simplemente para aportar follaje o flores interesantes. Entre los más atractivos están los aromos en todas sus variantes: la Acacia dealbata (aromo francés), usada comúnmente como arbolito de copa en veredas o jardines; la Acacia baileyana, un poco más arbustiva, de follaje más grisáceo y porte más péndular; y la Acacia baileyana rubra, similar a la anterior pero con un tinte violáceo en sus hojas y brotes nuevos. Todas ellas necesitan suelos muy bien drenados para crecer (porque en suelos anegados no prosperan y mueren), crecen bastante rápido y florecen en pleno invierno dando ramilletes de pequeños pompones amarillos.

También están las coníferas, esa familia tan amplia que incluye desde pinos hasta cipreses, araucarias y juníperos, todos ellos perennes. Si bien no tienen demasiada variación durante el año,  su inclusión en los jardines aporta un verde intenso muy valorado especialmente en los meses del invierno.

En cuanto a los arbustos, por un lado están aquellos que conservan sus hojas y aportan ese verde tan necesario, sirviendo de marco para algunas gramíneas que se queman en el invierno o para hacer de fondo de otros cuyas ramas desnudas se destacan sobre el follaje verde y permanente. Dentro de los perennes los Viburnum tinus (laurentinos) tienen una floración que se destaca con sus pimpollos rosados que se abren en pequeños ramilletes blancos desde julio hasta fines de agosto. Y también están aquellos arbustos caducos que florecerán hacia finales de agosto, como ser los membrilleros de jardín, las magnolias arbustivas y otros que dan la nota de color anticipando la primavera.

EN LA HUERTA

Lo que fue sembrado en el otoño probablemente ya esté dando sus frutos y cosechas generosas. Tiempo de ensaladas verdes: espinaca, rúcula y lechuga. También el brócoli y el repollo empiezan a engordar y a prepararse para ser cosechados. Pero atención, también hay que empezar a sembrar ya los cultivos de primavera-verano, cuidándolos del frío en sus primeras etapas (especialmente a la noche) y asegurándoles un rincón de sol durante el día. De esta manera se puede comenzar con los tomates, los pimientos y las berenjenas. También nuevos plantines de lechuga para reponer los que ya estamos comiendo y siembras directas en la huerta, si hubiera espacio disponible de rabanitos, rúcula, remolacha, puerro, cebolla de verdeo y zanahoria. Siempre agregando una buena dosis de compost cada vez que se realice un recambio o una nueva plantación.

Dentro de los arbustos perennes que más se destacan en el invierno están el Pittosporum tobira nana (azarero enano), el Buxus sempevirens (boj), la Westringias, el Teucrium fruticans y la Nadina doméstica. Todos estos son de porte pequeño a mediano, y son ideales para plantarse en canteros o agrupados, formando conjuntos en donde no sólo el follaje o la flor cuenten, sino también la forma, para lograr un diseño que se destaque todo el año.

Mi consejo para esta época es salir a recorrer los viveros y ver qué novedades traen para esta temporada. Pero, por supuesto, antes de comprarlos hay que asesorarse muy bien en cuanto a la ubicación y a las necesidades básicas de luz, suelo y agua.

 
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EN EL BALCÓN

Aromáticas y flores, una buena combinación
Las aromáticas son plantas ideales para crecer en macetas, ya que les gusta el suelo muy bien drenado. Una buena cantidad de horas de sol será bienvenida para que crezcan mejor. Como la mayoría son plantas perennes, la producción será permanente y solamente será necesario practicar algunas podas de renovación a fines de invierno para lograr brotes nuevos y plantas rejuvenecidas. Pueden combinarse también con flores de estación para agregarles colorido a las macetas. Algunos casos como las violas y las caléndulas podrán sumarle color al balcón y a las ensaladas.

Por CLARA BILLOCH
 
 
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