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Domingo 19/08

Mujeres: cómo volver a la rutina después de tener un hijo

Con la llegada de la maternidad, muchas mujeres dejan toda su vida de lado: el trabajo, la pareja, los amigos, las salidas y los cuidados personales son algunos de los ítems que caen en el olvido

Foto: Archivo
Por VERÓNICA SALATINO


"Todo empezó al mudarme a mi casa, que es grande y Fer, mi marido, es muy hincha con la limpieza. Me encontré con que llegaba de trabajar y me la pasaba limpiando para que él estuviera contento. Después nació Mía y dejé mi trabajo de maestra y como Fer no estaba porque llegaba tarde, empecé a hacer todo con ella al lado. ¡Hasta bañarme! Metía el cochecito en el baño y yo, detrás de la cortina, le cantaba para que ella no se sintiera sola. Después vinieron Bauti y Juana y los pooles del colegio, que hacen que me la pase arriba del auto. Entonces, cuando llego a casa sola, lo único que quiero es ponerme el pijama, las pantuflas, un broche en el pelo ¡y descansar!", relata Melina Ibáñez (35). Y continúa: " El click me llegó un día cuando me encontré gritándole a todo el que pasara por delante de mí. Ahí decidí hacer terapia y me di cuenta de que había dejado de ser mujer para convertirme en robot. Mi counselor me hizo hacer un par de ejercicios como comprarme ropa linda y salir sola con Fer, pensar algo que me gustaría hacer y así empecé un curso de pintura sobre cerámica y ése es mi momento en el mundo. Espero a los jueves ansiosa porque es el momento donde me olvido de todo y me conecto solo conmigo misma. ¡También me reencontré con mis amigas!".

Como ella, muchas madres deciden –a veces conscientemente y otras inconscientemente- dejar todo para sumergirse, poco a poco, en la cotidianidad del hogar, hasta que, de repente, las cuatro paredes de su casa parecen achicarse cada vez más y aquel lugar que parecía un refugio soñado comienza a asemejarse en una especie de celda de la que quieren escapar. "Cuando a una mujer la elección se le plantea en esos términos, lo primero que recomendaría es que revise los términos, ya que, de entrada, es una elección fallida por la que va a pagar precios innecesarios" , dice la licenciada Lila Isacovich, directora del área asistencial de la Fundación Buenos Aires. En tanto, la licenciada Silvia Justo, directora y fundadora de Cesamende , va un poco más lejos e invita a quienes deciden abandonarlo todo a que se pregunten por qué para ellas la maternidad no es compatible con la mujer. "Las mujeres que se encierran en sus hijos suponen que lo único que las completa y las satisface en la vida son ellos, con lo cual todo lo que está por fuera de la maternidad les provoca insatisfacción. Generalmente, son mujeres que tienen serias dificultades con lo femenino y con su sexualidad", suma la especialista.

Bajo las sábanas

Una de las primeras cosas que pierden su intensidad cuando los chicos absorben todo el tiempo y la energía de la mujer es la relación íntima con su pareja. Los ratos a solas, de mimos y encuentros sexuales pasan a ser escasos y, si existen, se transforman en espacios en los que ellas vuelcan todo el anecdotario del día: que el nene hoy hizo esto, que la nena aprendió esto otro, que la maestra del más grande se quejó por esto… "Considero que no todo lo que se abandona en pos de la maternidad tiene el mismo valor, pero sí voy a destacar que lo más riesgoso es el vínculo de la pareja. Más allá de poder encontrarnos con que ambos padres llenan sus horas hablando de sus hijos y viven el proceso muy conmovidos, alejarse demasiado de la vida íntima y erótica genera un hueco que la presencia del niño simula hasta que uno de los dos (generalmente, el hombre) comienza a reclamar", dice el licenciado Fernando Rubano, especialista en parejas.

Recuperar la pareja –o mejor aún, no perderla nunca– es entonces otro de los desafíos de estas madres full life. Claro que, tal como afirman los especialistas, aquí parece estar también el quid de la cuestión, ya que se trata en su mayoría de mujeres con algún tipo de dificultad para entablar una relación con su propia feminidad y que, entonces, al no saber o no poder ocupar ese rol de mujer se acomodan en el que mejor les sale: el de madres. Ahora bien, ¿por qué esto suele pasarles más a ellas que a ellos? "En primer lugar, aunque sea una obviedad, porque tuvo a su hijo nueve meses dentro de su cuerpo y le cuesta separarse, hacer un corte. Por otro lado, el varón puede ser padre y hombre a la vez, mientras que la mujer cuando es madre no es mujer y viceversa", explica Justo.

El punto medio

Encontrar el equilibrio entre la madre y la mujer sería, entonces, la salida de este laberinto. Y para eso es necesario darles a los pequeños las dosis justas de ausencias y presencias. Ni la ausencia total porque, según la directora de Cesamende, esto puede provocar ciertos daños emocionales o físicos en el niño ("como son los casos de marasmo -un tipo de desnutrición energética- u hospitalismo -cuando un niño se encuentra internado por mucho tiempo y privado de su madre-", dice) ni la presencia pura que puede genera síntomas en los pequeños como marcadas inhibiciones sociales. Saber que estar un poquito fuera del alcance de los hijos puede ayudarlos mucho más que estar siempre a mano puede ser un buen comienzo para equilibrar la balanza. "Hay una distancia adecuada para todo, hasta en la relación con los hijos . A los hijos les gusta ver a sus padres realizados, sentir que los padres les permiten experimentar, que los invitan a atreverse, que los motivan a andar cuando no se animan. Nos agradecerán que los ayudemos a superar los miedos, pero también recordarán todo lo que perdieron por el miedo de sus padres", explica Rubano.

Darle espacio al padre es otro de los consejos . Evitar desplazarlo y permitir que el triángulo padre-madre-hijo funcione con todas sus piezas puede ayudar a correrse un poco del lugar ciento por ciento disponible en el que estas mujeres suelen ubicarse para sus niños. ¿Te producen envidia o admiración otras mujeres, ya sea porque te gusta su apariencia, su desarrollo personal o su feminidad? ¿Perdiste la alegría, el deseo sexual, te sentís enojada o frustrada? Entonces, tal vez, sea hora de que prestes un poco de atención a tu vida. Los especialistas recomiendan hacer foco en este tipo de señales para darse cuenta de si uno está encerrándose sólo en sus hijos y es momento de darles –y darte- un poco de aire. Por suerte, nunca es tarde. Si sos una madre full life y querés recuperar tu vida, estás a tiempo. "A veces es necesario pasar por la experiencia de dedicarse por entero a la casa y los hijos para que renazcan las ganas de hacer otra cosa", dice Isacovich . Y un ejemplo de ello es Melina, quien tras tener tres hijos y abandonarlo todo decidió recuperar las ganas de hacer cosas y reencontrarse con la mujer que algún día fue. "Si pudiera dar un consejo, diría que cuando se sientan colapsadas pidan ayuda o, como en mi caso, busquen algo que las haga feliz aunque sea un ratito por semana. ¡Te cambia la vida!", concluye la madre de Mía, Bautista y Juana.

 
 
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