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Martes 07/08Darjeeling, un pueblo indio que se destaca por su té
Te contamos cómo es esta pequeña localidad en donde cada uno de sus habitantes toma esta famosa infusión
Por Diego Morlachetti , tea master y director de la escuela argentina de té
La India es el segundo productor mundial de té, superado únicamente por China; es distinguido en el mundo por poseer uno de los tés más fascinantes de descubrir: el té Darjeeling. Una pequeña localidad de 150 mil habitantes, mayormente de etnia nepalí, configura la trama de esta maravillosa ciudad, situada a 2134 metros sobre el nivel del mar, en el inicio de los Himalayas. Históricamente, Darjeeling fue un centro de rehabilitación para la milicia británica en épocas de la colonia, pero a partir de 1947 tomó vuelo propio y erigió a la vasta región de la cual forma parte (Bengala Occidental), como uno de los epicentros mundiales del té.
Caminando la ciudad es normal toparse con campos de té: en muchos casos están prácticamente integrados al estilo de vida. Plantaciones como Happy Valley o Margaret´s Hope, cuyos afamados tés son reconocidos en todo el mundo, están al alcance de cualquier peatón que transite sus calles.
Otro dato interesante es relevar la gran cantidad de teashops aquí presentes: en la zona céntrica se puede ver uno al lado del otro. A pesar de ello, cada uno es diferente al anterior: vajillas de plata, porcelana o arcilla; variedad de hebras blancas, verdes, oolongs o negras producidas localmente; selección de tea cozies o mantelería para la hora del té, además de una gran cantidad de libros, ofrecen estos pintorescos y auténticos negocios de té locales. Ello indica que en Darjeeling se bebe té. Se siente el pulso de una población donde cada habitante consume té.
Las vistas son magníficas. Se puede apreciar un esplendoroso paisaje de montañas situado por encima de las nubes, donde la difusa bruma de aquellas intenta disimular el majestuoso verde de los campos de té que se disponen en las laderas de las montañas y los valles fértiles.
Darjeeling es una tierra para enamorarse… y el té es la excusa perfecta para lograrlo. Enamorarse del entorno, de la magnificencia de la naturaleza, de la calidez de su gente, de la alegría de los colores y de la calma que esconde la montaña.





