Revista Maru
 Último momento

 

Leer en

Familia

Viernes 22/06

¿Cuál es el rol de los papás en las familias modernas?

La figura masculina cambió en los últimos años y, en la actualidad, además de ser proveedores y ejercer la autoridad, se espera que los hombres se conecten con sus hijos desde las emociones

Foto: Corbis
Por Verónica Salatino


El antiguo paradigma del padre fuera del hogar, trabajando para llevar la comida a su familia, dueño y señor de su casa, que al regresar hacia el final del día se sentaba en la cabecera de la mesa y mientras su esposa le servía la comida lo anoticiaba sobre las novedades más importantes del día y entonces, tal vez -si la situación lo ameritaba-, ponía los límites que nadie más que él podía ponerles a sus hijos, parece que, como mínimo, pasó de moda. Aunque, claro, no se trata de modas sino, al parecer, de ingresar a una nueva dimensión (pero sin los anteojitos bicolor).

"El rol del padre ha cambiado muchísimo últimamente. Antes era sólo el proveedor de las cosas materiales y la figura de autoridad. Era un padre en dos dimensiones. Hoy se espera que los papás accedan a una tercera dimensión, que es la de la emoción. Se pretende que puedan ser guías en las emociones de sus hijos, que sean más activos", explica Andrea Baldantoni, psicóloga del equipo de Hémera, especialista en niños y adolescentes y orientadora familiar.

De todos modos, según los especialistas, y más allá de esperar padres más afectuosos e involucrados, es fundamental mantener bien delimitados los modelos. "Los hijos e hijas esperan de su padre un varón que sea varón", sentencia el magíster Juan Assirio, profesor del Instituto de la Familia de la Universidad Austral. Y continúa: "Lo mismo podríamos decir de lo que esperan de su madre: que sea un modelo de mujer".

Padre ausente

Ya sea por abandono, muerte o incluso porque no se involucran en lo más mínimo en la crianza de sus hijos y, entonces, es como si no existieran, hay muchos niños que crecen sin la guía de un adulto varón. Y esto, aunque las madres sean casi superheroínas que pareciera que todo lo pueden y se calzan tanto la pollera para hacerles un mimo como el pantalón para ponerles los límites, es algo que los chicos precisan y mucho. De hecho, cuando el padre no está, las consecuencias suelen ser devastadoras.

"El rol del padre no es sustituible por el de la madre. Yo creo que es importante para los chicos crecer con un modelo de figura masculina y otra femenina. Si el padre no está, este modelo puede estar entonces en figuras secundarias, pero hoy en día la delincuencia juvenil está en su mayoría en chicos que tienen al padre ausente", asegura Baldantoni. También Assirio concuerda con este dato: "Se ha estudiado mucho sobre las consecuencias de la ausencia del padre varón en la familia. Existen muchos estudios empíricos al respecto y en todos aparecen las siguientes constantes: fracaso escolar, embarazo adolescente, violencia escolar, drogas, alcohol, inestabilidad afectiva y un largo etcétera".

De todos modos, tal como asegura el especialista de la Universidad Austral, en los casos de fallecimiento del padre, los niños aceptan esta ausencia de mejor modo que en los casos de abandono. "Sentirse abandonado es lo opuesto a lo que debe sentir un hijo en relación a su padre: el amor incondicional", suma el profesor del Instituto de la Familia.

La tercera dimensión

Tal como explica Baldantoni, hoy se espera que los padres abandonen el binomio de proveedor económico y de límites y se involucren también afectiva y emocionalmente. Sin embargo, debido a la historia y a la propia crianza de los hombres adultos de hoy, esto resulta algo difícil (aunque no imposible). "Los padres quieren estar más conectados con sus hijos, pero están muy desorientados. No tienen tiempo, están muy estresados y no saben por falta de experiencia cómo transitar el plano de las emociones. Hoy, algunos papás quieren ser los mejores amigos de sus hijos, tienen miedo de que ellos no los quieran, pero en realidad tienen que comprometerse y darse cuenta de que el rol del padre tiene que ver con poner límites, marcar normas, fijar pautas orientadoras y poder también conectarse con las emociones", se explaya la especialista de Hémera.

¿Cómo lograr entonces esa conexión? Para padres desorientados, la psicóloga recomienda aprovechar las coyunturas. Por ejemplo, la tecnología. Si en lugar de que ésta se convierta en un mero elemento de distracción y de desunión de la familia se utiliza a favor para comunicarse más con el hijo y conectarse emocionalmente con él, el papá habrá dado un paso adelante.

"Lo cierto es que uno es padre de acuerdo al modo en el que fueron padre con uno", refuerza Assirio. Y continúa: "El modelo que un hombre debe buscar para ejercer su propia paternidad debe encontrarlo en la experiencia de haber sido hijo. Incluso, de serlo aún. Y el desafío es hacer que ese modelo sea una versión mejorada del que recibió. Los hijos aprenden a ser padres de sus padres. El éxito de nuestros hijos como padres se basa, en gran medida, en el esfuerzo en ser nosotros buenos padres de ellos".

Entonces, ya sea para copiarlo o bien para intentar hacer todo lo contrario a lo que nos tocó en suerte, nuestros padres son los modelos que tenemos en la vida. Y eso es algo que debemos tener en cuenta a la hora de buscar un referente para saber qué hacer con nuestros hijos y, por sobre todas las cosas, no olvidarlo, ya que somos un mero eslabón más de esta cadena que nuestros propios niños continuarán mañana al utilizarnos como ejemplo. Vos, ¿qué querés ser: modelo o antimodelo? La elección está en tus manos. De vos depende entonces no sólo el futuro de tu hijo sino también, en un punto, el de tus nietos y más.

 
 
Más notas de Familia