Vida sana
Lunes 18/06Yoga, cine club y producción de moda para los más chicos
Bebés, niños, criaturas, pequeños; los nenes viven día a día con mucho más que responsabilidades; tiempo libre, clases, deportes, amigos, juegos y vida social lo dicen todo: acaso nuestros hijos ¿sólo quieren divertirse?

La frase latina reza "Mente Sana en Cuerpo Sano" (Mens Sana in Corpore Sano) y hoy la transformaremos en Niño Sano en Vida Sana. Entonces...¡A disfrutar se ha dicho! Los más pequeños son el público elegido para un exquisito y variado menú de actividades . Opciones no convencionales, quizás nuevas ideas, que apuntan a las necesidades integrales de los chicos, sus intereses, sus cuerpos, sus mentes y sus espíritus. Ni tele ni compu. A la salida del colegio, crear, aprender, ver y relajarse se fusionan y dejan en claro que los niños de hoy ¡no se aburren más!
Crear
Como aprendices del mismísimo Leonardo Da Vinci, los más chicos tienen una nueva oportunidad para testear su talento y creatividad. Talleres en los que pueden proyectar y producir objetos de lo más variados.
Talleres de inventos
A partir de los 4 años, imaginar y construir es posible para los chicos en los multidisciplinarios talleres de inventos. Se trata de espacios en los que el trabajo técnico y el quehacer artístico van de la mano. La diversión de los niños pasa por el diseño y armado de objetos estéticos o utilitarios, explorando las materias primas, siempre bajo la supervisión de un profe. Maquetas, juguetes de todo tipo, pequeños muebles, artesanías, avioncitos y autitos a control remoto, son los trofeos que llevan los chicos a su casa después de clase. Modestia aparte...
Talleres de producción de moda
En algunos barrios porteños, aparece una opción súper divertida y dinámica para las nenas a partir de los 8 años. Pequeños talleres de costura y confección de prendas en los que aprenden no sólo a diseñar y armar propuestas textiles sino que se interiorizan sobre la historia de la moda, los trajes, el arte y los diseñadores. Hay clases de 2 horas por semana en las que las pequeñas diseñadoras de modas practican el dibujo de figurines, el cosido a mano de distinas telas y texturas y hasta el armado de bijouterie. ¿Algo más? Sí, en general, el costo de los talleres incluye materiales. ¡Averigüen!
Aprender
Miles de expertos en el mundo aseguran que los bebés desde los 4 meses y hasta los 3 años pueden incorporar idiomas extranjeros con gran facilidad. Existen métodos de enseñanza -de Inglés, por ejemplo- que se utilizan en otros países y han llegado a la Argentina. Ellos "aprovechan la disposición de los bebés de aprender un idioma de forma lúdica y natural". Algunos padres y madres dudan un poco, se asustan y no confían en las bondades de la estimulación temprana. Otros, valientes y aventureros, se adentran en el camino de acompañar a sus pequeñas criaturas en una clase semanal de aproximadamente 45 minutos. Allí sus niños comienzan a dar los primeros pasos en las lenguas extranjeras . Las repercusiones suelen ser muy buenas y lo interesante es que es una actividad que suma a la familia. Madres, padres e incluso los abuelos también pueden ser parte. El consejo: animarse y aprender.
Ver y leer
A lo largo y a lo ancho de nuestro país, existen clubes de cine y de lectura para los más chicos. Son espacios de diversión y reflexión en los que ellos pueden compartir con sus amigos (conocidos o nuevos).
En el caso del cine, la actividad suele ser para niños de entre 6 y 12 años. En general, la dinámica es de proyecciones de películas clásicas (una pieza que nunca falta ni falla es El Mago de Oz ) y la programación puede ser consultada con anterioridad para poder elegir de acuerdo al gusto de cada chico. Nada extraño. Se trata de los típicos cineclubs. Puede haber una cuota de por medio -que habitualmente es anual- o incluso hay muchos que son gratuitos. La importancia del cine y el compartirlo con otros, pares, no sólo significa diversión y disfrute para los chicos sino que implica formarlos en valores y experiencias de vida.
Los clubes de lectura requieren de inscripción previa y más de 8 años de edad. Las propuestas nuevamente apuntan a la imaginación con modalidades de lecturas grupales, juegos y estímulos a la socialización de las historias. Los miembros del club comparten desde y por medio de los libros y así producen a partir de lo que leyeron. Disfrutar de la lectura, discutir, contar cuentos, leyendas, novelas: jugar y divertirse ( Más info en La Nube )
Relajar
Aunque resulte poco conocido, el Yoga, una de las disciplinas más antiguas de la Tierra, también puede ser practicada por los más pequeños. Sí, desde los 4 ó 5 años, ya pueden incorporarse a clases y cursos destinados y dedicados sólo para ellos. Muchos centros e instructores de Yoga cuentan que el secreto del éxito para que los niños logren interesarse en esta práctica es el juego. Según ellos, las clases para chicos no se parecen en nada a las de adultos, no hay posturas de esfuerzo importante ni de larga duración. Se trata de llegar al relax y la concentración por medio de canciones, mantras, posturas y respiraciones, siguiendo la línea de la diversión y el conocimiento de uno mismo y su cuerpo.
Los beneficios que aporta el Yoga para chicos son muchísimos. Contribuye a la elasticidad y la elongación, ayuda a mejorar la respiración y estimula la conexión de los más pequeños con su cuerpo. Para aquellos más revoltosos e hiperactivos, esta disciplina puede controlar su impulsividad, mejorar su sensibilidad y su actitud frente a los demás. Niños yogui con ropa cómoda...¡adelante!
Existen diversos centros e institutos en los que se puede consultar y probar esta disciplina con los chicos siempre, por supuesto, que tengan a partir de 4 años de edad. No es necesario que los papás o las mamás permanezcan durante toda la clase acompañando a los más pequeños. ¡Podés averiguar acá!
A cocinar!
Trabajar en equipo no sólo es sinónimo de deporte. Desde hace años, funcionan en distintos lugares de nuestro país,escuelas de cocineritos. Una propuesta interesante para que los más pequeños de la casa comiencen a manipular alimentos, conocer cantidades, hacer mezclas de productos y generar combinaciones de gustos y sabores. Los grupos de trabajo y las clases suelen dividirse de acuerdo a las edades: generalmente, aquellos que tienen hasta 6 años trabajan acompañados de un adulto, mamá o papá. Al finalizar cada encuentro los chicos llevan lo producido a casa para compartir el "trabajo" con la familia. Una actividad divertida para los chicos y rica para todos.





