Revista Maru
 Último momento

 

Leer en

Cocina

Miércoles 13/06

Tablas con historia: las mejores picadas de Buenos Aires

 
El Federal. 
Por Romina Metti


Si hay algo bien porteño para picotear a la hora del vermut, como entrada antes del asado o como una regia cena para acompañar con cerveza y compartir con amigos, es la picada. Ideal para todas las estaciones y cualquier tipo de geografía (se come en el norte, en el sur, en la montaña, en la costa, etc.), ha sabido ganarse toda la atención de los turistas, compitiendo con la seducción que sienten por la carne argentina. Por su parte, los locales tampoco dudan en aceptar cualquier plan que implique picada de por medio y si es fuera de casa, mejor. Para los que disfrutan de las picadas variadas, originales y sabrosas, los invitamos a conocer auténticos bares, bodegones y almacenes de Buenos Aires en los que tradición y sabor van de la mano.

Bar de Cao

Independencia y Matheu / 4943-3694
Fueron dos hermanos asturianos, Don Pepe y Don Vicente, los que dieron vida a esta apacible e inmortal esquina de San Cristóbal, hoy transformada en Café Notable. No es casual que los fiambres hayan sido de lo mejorcito de aquel almacén con despacho de bebidas: hoy son las estrellas de sus picadas, que abundan en su carta ofreciendo las más originales versiones del gran ritual argentino. Una de ellas rinde homenaje a Don Vicente, el antiguo encargado del almacén: queso de cabra, tomates cherry con albahaca, pavita en escabeche (especialidad), leberwurst con pepinillos, palmitos, bruscheta con anchoas y pan casero. Otra picada muy querida es la que recuerda a Don Pepe, el hermano que regenteaba el despacho de bebidas: lomo embuchado, bocconcino, tomates cherry, aceitunas rellenas gourmet (ajo, anchoas, nuez, provolone), ravioles fritos, cantimpalo de campo, rosca sorrentina y pan. Para acompañar con algo calentito pero también para picar, las papas fritas con panceta y huevo frito se adaptan a todas las picadas. Ideal para maridar cualquiera de las tablas es la notable cerveza de elaboración artesanal, que se ofrece en tres variedades: rubia, negra y colorada. Para coronar una picada perfecta, no puede faltar un postre emblemático: el vigilante, con queso fontina o queso fresco a elección.

 
Cao. 

Bar El Federal

Perú y Carlos Calvo / 4300-4313
Antes de convertirse en el Café Notable más nombrado y visitado de San Telmo, El Federal fue pulpería, prostíbulo, bar de copas y almacén con despacho de bebidas, la institución barrial por excelencia. Uno de sus grandes atractivos es la barra de madera rematada por un reloj central y una serie de coloridos vitrales, rebosante de las más tentadoras bebidas nacionales e internacionales. Otro, sus picadas. La "Gran Federal" hace honor a buena parte de las tradiciones que convoca el lugar desde su historia y ambientación: queso de campo, aceitunas negras y verdes, jamón crudo, palmitos, cantimpalo, sopresatta, tortilla, roquefort, leberwurst y pan casero. La "De Campo", otra clásica federal: salame de chacra, morcilla, queso de campo, aceitunas gourmet (ajo, anchoas, nuez, provolone), mortadela, bondiola o pastrón y pan. La tabla de quesos es una eximia fiesta de variedad y sabor: queso de campo, gruyere, roquefort, de cabra saborizado, bocconcino, sardo, caccio cavallo y pecorino con pepe (oveja). Además de la esmerada cerveza casera, se pueden elegir ricos vinos, sofisticadas bebidas espirituosas y aperitivos de los mejores: Cinzano, Gancia, Cynar, Martini, Pineral, Carpano, Campari, Hesperidina, Jerez, Ferro Quina. Después de tanto saladito, el panqueque mixto o de manzanas al rhum proveen la cuota de glucosa justa para un final feliz.

Café de García

Sanabria 3302 / 4501-5912
Esté Café Notable fundado en 1927 por Metodio García y su esposa Carolina es famoso por su "Picada Especial". Cualquiera pensaría que hay otras variedades de picadas, acaso no especiales o al menos, menos especiales. Pero no: la "Picada Especial" es la única del Café García y bien merecida tiene dicha exclusividad. Más que una picada, es un verdadero banquete de picadas: incluye tarteleta de roquefort, empanaditas copetín de carne, croquetas de verdura, buñuelitos de pescado, pionono relleno, mini pascualina, berenjenas en escabeche, strudel de verdura, morrones a la parrilla, variedad de aceitunas (verdes, negras, rellenas con morrones y anchoas), pickles, porotos de pallares, albondiguitas, vitel thoné, cazuelas de calamares, salchichas acarameladas, canasta de papas fritas, fiambres surtidos y pescado en escabeche. Como si fuera poco, incluye postre (se puede elegir entre charlotte, profiteroles, crema a la borgoña y helado de crema), una copa de champagne acompañada de turrón y pan dulce con almendras y, para bajar todo (en caso de que fuera posible), una infusión (café, capuchino, té). Dato importante: la picada sólo se sirve con previa reserva los días jueves, viernes y sábado por la noche.

Celta Bar

Sarmiento y Rodríguez Peña / 4371-7338
Sus inicios datan de 1941, pero fue recuperado del olvido en 2011 y reinaugurado para el público en marzo. No se dejen engañar por su nombre: no es un pub irlandés, no hay tréboles en su decoración y ofrece mucho más que buena cerveza. Fue almacén con despecho de bebidas, jazz club y pasarela de grandes artistas. Hoy es el recreo favorito de los que buscan una hora de almuerzo pacífica y amable pero también de los que elijen al barrio de San Nicolás como puerto nocturno. Las tres mini picadas especiales son una sofisticada opción para darse un gustito especial (inolvidable: salame de ciervo, provolone, jamón crudo, queso de campo). Para un plan igual de individual pero más simple, la mini picada de roquefort, queso de campo, leberwurst, salame de chacra y aceitunas gourmet (ajo, anchoas, nuez, provolone) es igual de satisfactoria. Las sugerencias para acompañar complementan la elección de los picoteros de alma: los boquerones y las papas fritas provenzal son para repetir. De las picadas para compartir, bautizadas con los nombres de grandes figuras de la música nacional e internacional, la Atahualpa (Salmón ahumado, queso brie, aceitunas gourmet, boquerones, queso de cabra, bocconcinos con oliva, tomates, pan) es una de las más pedidas. Para bajar, la carta de bebidas tiene una propuesta para cada paladar: vinos, champagnes, clericots, tragos, coctails, whiskies, cognacs y licores. Lo mejor sin alcohol: las limonadas.

 
Celta Bar. 

La Picada del Japonés (Almacén y Bar)

Cochabamba y Solís / 4304-4841
Su nombre oficial es Almacén y Bar, pero los que lo conocen desde sus comienzos defienden su literal y amistoso mote, La Picada del Japonés. La familia Kochi llegó a nuestro país en 1951 sin una gota de español pero con la convicción de que el almacén es un establecimiento capaz de sobrevivir a cualquier crisis: el alimento es indispensable. Luego de casi 60 años, sus picadas siguen dando fe de aquella premisa original. La bandeja de fiambres se sirve con crudo italiano, cocido natural, matambre al pesto, bondiola a la pimienta, lomo de praga ahumado, mortadela con pistacho tipo italiana, longaniza de cerdo, cantimpalo, leberwurst y olivas verdes. Para la picada de quesos pueden elegirse tres variedades, surtidas o por porción: azul, gruyer, parmesano con oliva y pimienta, cacaraña al coñac, americano, brie, morbier, vietma, fontina suave y queso de campo, entre otros. Para acompañar, tres sugerencias imperdibles: la salchicha tipo alemana con mostaza de dijon y chucrut, el atún blanco y las sardinas españolas a la reina. La casa ofrece variedades de las mejores bodegas (Felipe Rutini, Saint Felicien y Montchenot, entre otras) y champagnes nacionales e importados (Dom Pérignon, Codorníu, Barón B, Rutini), además de ostentar con orgullo su Johnnie Walker Blue Label con malta madre 60 años.

El Miramar

Sarandí y San Juan / 4304-4261
Carmen y Don Alfredo abrieron las puertas de la rotisería El Miramar en 1950, tomando la posta del lugar que ocupara la sombrería preferida de Gardel, en la que encargaba sus sombreros. Parroquianos de la casa fueron el Negro Olmedo, Astor Piazzolla y Saul Ubaldini: sus charlas sobre fútbol, turf y quiniela moldearon la identidad del bodegón, que tiene también rotisería propia. Su gran picada es la Miramar, para comer en el local o para llevar a casa y en dos presentaciones: entera (para 3 o 4 personas) o media (para 2 personas). Trae jamón serrano, queso duro (reggianito), mortadela italiana, lechón, matambre casero, longaniza calabresa, leberwurst, aceitunas verdes y negras y pickles. Para los que se animen, pueden degustar algunas rarezas como caracoles, ranas y rabo de toro.

 
El Miramar. 
 
 
Más notas de Cocina