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Jueves 08/03

Una guía para enseñarles a estudiar a tus hijos

No todos los chicos tienen la misma metodología de estudio ni a todos les sirve el mismo sistema; para que tus hijos se concentren, fijen los conceptos y pasen los exámenes, los expertos en la materia nos acercan tips infalibles

 
Foto: Corbis

Por Verónica Salatino


Volvieron las clases y con ellas la obligación de sentarse a estudiar. Los chicos no siempre están dispuestos a hacerlo, pero incluso quienes lo están muchas veces no le encuentran la vuelta. Pasan horas intentando fijar los conceptos, pero eso no se refleja a la hora de la evaluación. ¿Por qué? En ocasiones, esto sucede porque no están utilizando bien el método de estudio.

"Cada persona va aprendiendo a estudiar sobre la marcha y desarrolla un estilo propio que lo caracteriza", dice Silvia Figiacone, psicopedagoga de ADINEU, donde arman grupos de ansiedad frente a exámenes. Según la especialista, a partir de cuarto grado los chicos empiezan con tareas que exigen un poco más de estudio y es ahí cuando aparece la oportunidad de aprender a subrayar las ideas principales, hacer cuadros comparativos, sinópticos y mapas conceptuales. En tanto, para el doctor Juan Manuel Bulacio, psiquiatra y director de la Fundación Iccap (donde también organizan grupos de ansiedad frente a exámenes), hay que estimular a los niños desde el inicio de la edad escolar. "En términos generales, podríamos decir que a mayor edad debería estimularse una mayor autonomía del estudiante, pero esto no puede ser posible si el interés por aprender, la capacidad de razonamiento, la creatividad y el método de estudio -sumados al estado anímico y a las aptitudes específicas- no están bien desarrollados", dice el psiquiatra.

Cada chico con su estilo

"Muchas veces, lo que condiciona el método de estudio que un chico privilegia es su perfil de fortalezas y debilidades cognitivas", dice Figiacone. Por ejemplo, quienes tienden a ser más charlatanes -vale decir, los que se manejan mejor con la palabra hablada que con la escrita- aprovechan mejor los resúmenes y la renarración. En cambio, aquellos que tienen una memoria más visual utilizan colores, cuadros sinópticos y mapas conceptuales.

"Más allá de ello, lo más efectivo es desarrollar un conjunto de estrategias variadas que permitan adaptarse a diversos tipos de material. La memoria verbal y la repetición sostenida son útiles para aprender tiempos verbales, pero inútiles para una lección de historia, por ejemplo, donde el resumen, la renarración y el cuadro sinóptico serán más útiles", recomienda la psicopedagoga, quien además es directora de NeuroEduca.

Consejos básicos

Según Bulacio, una adecuada metodología de estudio debe contemplar el temperamento y las aptitudes del estudiante, por lo que hay que planificar de manera realista la administración del tiempo de estudio y del tiempo libre, "dejando márgenes de comodidad y bienestar", recomienda. Y continúa: "El ambiente debe estar ordenado, con todos los materiales necesarios a mano y el suficiente aislamiento de estímulos". Además, durante el tiempo de estudio hay que hacer pequeños recreos (eso sí, de algunos minutos, ¡no de horas o días enteros!) y, a modo de estímulo y meta, es recomendable que el estudiante sepa cómo continuará su día una vez finalizado el deber.

Está prohibido...

  • Sentarse a estudiar con el televisor prendido.
  • Tener el Messenger, el Facebook u otro tipo de redes sociales y chats abiertos o conectados cuando se usa la computadora.
  • Ser guiados de manera exagerada por los padres ("hay padres que hacen la tarea a la par de sus hijos", explica Figiacone, para quien ésta no es una actitud recomendable).
  • Levantarse o interrumpirse reiteradamente.
  • Sentarse en un lugar demasiado ruidoso.
  • Hacer la tarea acostados en la cama.
  • Estudiar tarde después de comer cuando ya surge el cansancio.


Es recomendable...
  • Estudiar luego de haber descansado unas horas y antes del final del día.
  • Abstraerse de distractores que seguramente cambiarían el curso de acción (televisión, computadora, etc.).
  • Tener un rincón para estudiar, así se forma un hábito. "No importa si es un escritorio o la mesa de la cocina, pero que siempre sea el mismo lugar predispone al cuerpo y a la mente al trabajo", explica la directora de NeuroEduca.
  • Tener el material que se necesita antes de empezar.

Cómo deben actuar los padres

"Desde chicos deben estimular la autonomía al momento de hacer los deberes", aconseja Figiacone. Y agrega: "Recomendamos que sean supervisores y un apoyo a las consultas de sus hijos, pero que no caigan en la tentación de hacer la tarea por ellos". Además, la especialista hace hincapié en la importancia de modelar en ellos el valor del trabajo y la responsabilidad. "Chicos que ven a sus padres estudiar, leer y trabajar con la computadora tienden a asumir con naturalidad ese tipo de tareas. Por otra parte, expresar de manera explícita que la tarea es importante, que es una responsabilidad y que debe ser llevada adelante antes que actividades de ocio también es recomendable", suma la especialista.

En tanto, según el director de la Fundación Iccap, hay otro dato para tener en cuenta: "En ocasiones, la ansiedad propia y la familiar pueden derivar en un cuadro de ansiedad o miedo a los exámenes. Esto puede generar inhibiciones tanto a la hora del estudio como a la de la evaluación. Por eso hay que intentar controlar la ansiedad familiar y no transmitir excesivamente una idea de peligro o amenaza. Si bien los exámenes son importantes, la vida y el valor de cada individuo no se reducen a ello. El niño no se juega todo en un examen por más importante que éste sea".

Problemas de aprendizaje

Por supuesto, hay niños cuyo inconveniente es simplemente encontrar el método adecuado para su personalidad y el resto es cuestión de tiempo y voluntad; y hay otros que presentan cuadros que ameritan atención profesional. "Cuando los chicos tienen problemas de aprendizaje o trastornos del desarrollo que impactan sobre el aprendizaje (como el ADD, por ejemplo), no desarrollan de manera espontánea habilidades vinculadas al estudio y necesitan apoyo y acompañamiento para hacerlo. Allí aparecen tutores, maestros particulares y, muchas veces, psicopedagogos", dice Figiacone. Y si tu hijo no tiene problemas de aprendizaje, pero así y todo no obtiene buenos resultados, entonces revisá el ambiente en el que estudia, el momento en el que lo hace, la forma y los métodos, porque seguramente hay allí algo para ajustar.

 
 
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