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Viernes 10/02

Las ventajas de consumir lácteos

Se trata de uno de los alimentos básicos, pero hay quienes les tienen intolerancia o, incluso, alergia; ¿qué beneficios tienen?

 

Leche, yogur y queso. Los lácteos son fundamentales para todos los mamíferos, sobre todo en el primer período de vida. Más allá de la leche materna, de la que ya sabemos sus bondades, la que podemos comprar en el supermercado es necesaria para el desarrollo. "Desde el punto de vista nutricional, los lácteos constituyen un grupo de alimentos completos y equilibrados y lo consiguen gracias a su mezcla en equilibrio de proteínas, grasa, carbohidratos, sales y otros componentes menores dispersos en el agua", explica el doctor Rubén Gustavo Kliger, médico especialista en nutrición y experto en Soporte Nutricional del Sanatorio de los Arcos. Y continúa: "Los lácteos proporcionan un elevado contenido de nutrientes en relación al contenido calórico. Su composición es muy equilibrada, con una mezcla de proteínas de alto valor biológico, grasas e hidratos de carbono (la lactosa), vitaminas liposolubles y minerales, especialmente calcio y fósforo". Sin embargo, a pesar de todas sus bondades, para los adultos es insuficiente, ya que la leche tiene poco hierro y vitamina C (excepto los casos de productos con aditivos o suplementos).

Más allá de sus beneficios, como todo en la vida, hay que ser medidos a la hora de consumir lácteos. ¿Cuánto? Según la licenciada María Cecilia Ponce, nutricionista del Laboratorio ALCAT, la cantidad dependerá del contenido de nutrientes del resto de la alimentación. Sin embargo, en general, lo recomendable son dos porciones de leche o yogur más una porción de queso, que permitirían cubrir el requerimiento de calcio de, por ejemplo, una mujer adulta. "En niños, dos porciones serían suficientes", se explaya. Y continúa: "Los adultos debemos elegir las opciones descremadas, ya sean parcial o totalmente descremadas, que contienen los mismos nutrientes que la original, pero sin contenido de grasas".

Tomá nota: un vaso de 240 ml de leche fluida de vaca aporta el 23% de las recomendaciones dietéticas diarias de calcio para un adulto mayor. Una cifra similar la encontrás en una porción de queso blanco de 30 gramos o en un vaso de yogur. "Por todo esto se ha establecido una recomendación de ingesta de dos a cuatro raciones diarias de lácteos (una ración son unos 200 cc), en función de la edad y el estado fisiológico", dice Kliger.

El que se quema con leche

Hay quienes no pueden -o no deberían- consumir lácteos. ¿Te descomponés cada vez que comés un yogur? ¿Se te infla la panza? ¿Te duele la cabeza? Tal vez, entonces, tenés algún tipo de alergia o intolerancia (algo que puede determinarse, entre otras cosas, a través de un simple examen de sangre que hacen en ALCAT).

"La intolerancia a la lactosa se presenta cuando en el intestino no hay lactasa, la enzima que digiere la lactosa, que es el azúcar de la leche", explica Ponce, especialista en el tema. "Las enzimas le ayudan al cuerpo a absorber los alimentos. Los síntomas más comunes son la distención abdominal, dolores, cólicos, diarreas, etc.", agrega.

Es importante saber que la intolerancia a la lactosa no es una alergia, sino la incapacidad de digerir el azúcar de la leche, algo que suele desarrollarse entre los dos y los siete años. "En estos casos, se puede recurrir a suplementar la deficiencia de esta enzima de forma medicamentosa", explica la médica del ALCAT.

También existe la intolerancia al suero o a la caseína. Ambas son proteínas que constituyen la leche de vaca y se encuentran tanto en la leche como en el yogur, los helados, la manteca, las cremas y los quesos. Si éste es tu caso, debés suspender definitivamente su consumo. "En realidad, podemos alimentarnos perfectamente sin tener carencias de ningún tipo, prescindiendo de los lácteos, pero es necesario aprender a reemplazar y complementar nuestra dieta para que sea completa y balanceada. Por ejemplo, podemos incluir diariamente sésamo, almendras, tofu o brócoli", dice Ponce. ¡No te asustes! En el mercado hay una amplia variedad de leches vegetales que pueden reemplazar a la de vaca. Por ejemplo, las leches de arroz, de avena, de almendras, de avellanas y de sésamo.

Si cuando un bebé empieza a tomar una fórmula elaborada con leche de vaca -o si, a través de la leche materna, se lo expone a la de vaca que toma su madre- y tiene erupciones en la piel, manifestaciones respiratorias o digestivas, hay que consultar con un profesional, porque puede estar desarrollando una alergia a la leche. Según el especialista del Sanatorio de los Arcos, entre el 2% y 3% de los bebés y niños se ven afectados por esta alergia.

Versión light

De todos y cada uno de los productos lácteos que hay en las góndolas y heladeras de los supermercados, hay una versión reducida en calorías, grasas y azúcar. Entonces, ¿estos alimentos engordan? "De ninguna manera", sentencia Kliger. "Eso es un mito. Para algunos autores, incluso, el lácteo es un excelente elemento para acompañar a nuestras dietas para reducción de peso. Lo que sí es importante es una adecuada selección, según su contenido en grasa", suma.

Sin embargo, eso no quiere decir que puedas comer lácteos sin parar. ¡No! Ni significa que porque hayas elegido la botellita verde puedas consumirla por docena. Los alimentos diet no son sinónimo de bajas calorías. De hecho, reciben ese nombre los productos cuyos componentes se modificaron, ya sea porque tienen menos hidratos, más proteínas, menos grasas o un aumento de minerales.

"Podemos ver muchos yogures y leches cultivadas que tienen la expresión ‘diet’. En esos casos, suele coincidir con una reducción de calorías como consecuencia de menores porcentajes de grasas e hidratos de carbono", explica el nutricionista del Sanatorio de Los Arcos. Y continúa: "Por lo general, estos productos no incluyen azúcar agregada y pueden estar fortificados o no".

Entonces: diet, fortificada, común, bebible o comestible. Cualquiera sea su forma, los lácteos son buenos y necesarios, por su aporte de calcio, para nuestro organismo. Y, si estás en el grupo de personas que desarrollan algún tipo de intolerancia por la cual es mejor no consumirla, hay opciones para reemplazar sus beneficios y seguir saludables. ••

TENDENCIAS
Están las que vienen con hierro fortificado, con vitamina C, sin colesterol y más. Las leches, alimento vital para todos, tienen cada vez más componentes que pueden cubrir las necesidades básicas. Por eso, las grandes marcas innovan y buscan fórmulas cada vez más perfectas. Así, por ejemplo, SanCor acaba de lanzar una leche parcialmente descremada con NutriEquilibrio, enriquecida con omega 6 y 9 en reemplazo de la mitad de grasas saturadas y 0% colesterol y grasas trans. "El reemplazo de una importante proporción de grasas saturadas por grasas insaturadas (omega 6 y 9) de los alimentos es un hábito altamente recomendable, ya que contribuye a provocar un descenso del colesterol sanguíneo y la resistencia insulínica. Así, el riesgo de enfermedades cardiovasculares disminuye significativamente", explica el doctor Marcelo Tavella, asesor científico de la Organización Mundial de la Salud, investigador del CONICET y director del Programa de Prevención de Infarto en Argentina.

Texto: Verónica Salatino
 
 
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